jueves, 12 de febrero de 2015

El Final del Ciclo Vital



El Final del Ciclo Vital 


Hasta cuando debemos reencarnar? Este es uno de los frecuentes 

interrogantes del investigador espiritual. Que surge constantemente 

en la inquieta mente del aspirante, pero el contestar esta pregunta 

acerca de la duración de la vida de la humanidad no es fácil, pues 

al igual que no se puede predecir la encarnación de un ser humano, 

tampoco lo podemos hacer con la gran totalidad por falta de 

sabiduría. Sin embargo, tenemos el privilegio de conocer parte del 

Plan de Evolución del planeta, el cual ha sido investigado en la 

Memoria de la Naturaleza, y es equivalente al Panorama de la vida 

humana. El hombre se parece a la tierra y ésta al hombre. Nuestro 

planeta es un ser viviente en todo el sentido real de la palabra y 

experimenta su propia evolución. Nosotros vivimos dentro de la 

inmensidad del Ser Planetario y hacemos parte de su existencia, en 

tanto que éste evoluciona inmerso en la vida del Sistema Solar. La 

Tierra tiene sus propios ciclos cósmicos los cuales han sido 

estudiados por los Grandes Seres. Dentro de estos ciclos, en el 

actual período de evolución y a través de los mundos en los cuales 

se desarrolla el hombre, el planeta tiene siete grandes 

reencarnaciones en el plano físico, de las cuales llevamos tres y 

vamos un poco más allá de la mitad de la cuarta. Al final de cada 

encarnación nuestro Ser Planetario muere en todo el sentido de la 

palabra. La vida parece retirarse de él por

completo y con ella toda la humanidad y todos los seres que lo 

habitan, los cuales pasan al mundo Etérico. Este proceso lleva 

cientos de miles de años durante los cuales el cuerpo Planetario 

sufre una gradual transformación en tanto que toda la vida entra en 

un gigantesco proceso postmortem al igual que los hace un hombre 

al final de cada vida. Del Mundo Etérico, las oleadas de vida pasan 

al Mundo Astral y luego al Mundo del Pensamiento hasta dar una 

vuelta de retorno, descendiendo nuevamente hacia los planos mas 

densos para un nuevo y gigantesco renacimiento planetario de la 

vida. El tiempo entre una reencarnación terrestre y la otra es de 

millones de años actualmente y durante éste lapso toda la vida 

planetaria prepara las condiciones de la futura existencia. Cada uno 

de estos ciclos vitales de renacimiento planetario es conocido como 

una Revolución Cósmica. Estamos actualmente en la cuarta de 

siete, del actual período de evolución. Esta Revolución Cósmica 

durante la encarnación terrestre se divide en siete grandes Épocas: 

Polar, Hiperbórea, Lemúrica, Atlántida, Aria, Nueva Galilea y Época 

de Oro. Hemos recorrido ya las cuatro primeras y estamos en la 

quinta o Aria la cual se subdivide a su vez en siete razas de las 

cuales han aparecido completamente cinco y está naciendo la 

sexta. Falta aún su florecimiento y la aparición de la séptima raza, y 

posteriormente las sexta y séptima Épocas para que termine esta 

cuarta encarnación terrestre, lo cual requerirá de algunos millones 

de años durante los cuales todos los seres humanos tendremos 

muchísimas vidas terrestres en forma consecutiva. Luego vendrán 

otras tres grandes encarnaciones terrestres o Revoluciones 

Cósmicas. Esto nos da una medida del largo camino evolutivo de la 

humanidad. 

Al final de la séptima reencarnación terrestre de este período 

evolutivo, el mundo Denso Químico se replegara completamente y 

todas sus fuerzas serán elevadas en 

vibración y superimpuestas en el plano Etérico y ya nadie encarnará 

más en cuerpos físicos. Todo este largo proceso permite un lento 

pero efectivo perfeccionamiento de la vida evolucionante. Al final de 

éste período evolutivo, toda la humanidad o por lo menos la gran 

mayoría habrá alcanzado una altura similar y superior en jerarquía a 

la de los Ángeles actuales los cuales a su vez habrán subido un 

peldaño más en la escala. 

El tiempo que falta para todo esto es el necesario para que todo ser 

humano alcance la perfección en lo que concierne al plano físico. 

Aquellos que se rezaguen tanto que no sean capaces de alcanzar 

el desarrollo esperado, serán sacados de éste esquema evolutivo, 

siendo éste el caso de los magos negros y seres que trabajan con 

fuerzas oscuras. Aquellos adelantados en su trabajo como los 

pioneros de la humanidad, dejarán de encarnar desde mucho 

tiempo antes de finalizar éste ciclo terrestre, siendo éste el caso de 

los Iniciados. Nadie que no alcance el punto de evolución necesario 

puede escapar de la cadena de reencarnaciones porque mientras 

sea indispensable aprender debemos retornar a la escuela de la 

vida. Si estamos encarnados, todavía no ha terminado nuestro 

trabajo en la Tierra. 

Durante todos los renacimientos del planeta hemos estado 

presentes y en la actual Época Aria hemos encarnado en muchas 

razas, miles de veces, en diversos países del planeta. 

Muchos anhelan la muerte como la suprema liberación de 

sufrimiento pero el conocimiento del proceso postmortem nos revela 

que si bien nos podemos quitar el lastre de la enfermedad en forma 

temporal al morir, no podemos eludir el Karma entre uno y otro 

lapso de existencia. Aquellos que 

desean no volver al mundo Físico, el cual identifican con el 

sufrimiento, desconocen por completo el verdadero valor de la vida 

en esta maravillosa escuela de la experiencia. Desde el punto de 

vista de la evolución es deseable el vivir encarnaciones lo más 

largas y fructíferas posibles con el objeto de derivar de ellas la 

máxima sabiduría. La perfección es el precio a pagar por la 

liberación de la rueda de la vida y el único camino para lograrlo es 

el Sendero de Santidad que se recorre por la vida espiritual 

verdadera. Nos libraremos del Karma únicamente cuando dejemos 

de quebrantar la Ley Cósmica, y esto solo es posible gracias a la 

sabiduría que nos aporta el conocimiento real del Universo. 

Al terminar este Período Terrestre, luego de la séptima encarnación 

física de la Tierra, no habrá terminado nuestra evolución pues un 

futuro desarrollo le espera al cuerpo Etérico, al cuerpo Astral y al 

Mental. En sucesivos períodos evolutivos no encarnaremos en 

cuerpos Densos pero si en vehículos Etéricos porque entonces el 

éter será la clase de materia más densa del Sistema Solar. Tales 

cuerpos serán perfeccionados hasta alcanzar el conocimiento total 

del Éter y sus fuerzas y el hombre alcanzará una altura superior a la 

de los Ángeles actuales. Luego, la Vida Planetaria dejará de 

encarnar en el Éter y vendrá un nuevo período donde el hombre 

vivirá en su cuerpo Astral hasta perfeccionarlo y alcanzar un 

desarrollo similar y superior al de los Arcángeles actuales. 

Finalmente, el ser humano solo vivirá en su cuerpo Mental hasta 

que logre su perfección y llegue a ser como los Señores de la 

Mente convirtiéndose en un Creador en los planos Físico, Astral y 

Mental. Cada período evolutivo o ciclo de siete encarnaciones 

planetarias dura billones de años y cuando se completen siete de 

estos (actualmente vamos en el cuarto), todos los mundos de este 

Sistema se habrán replegado en sí mismos y todas sus energías se 

condensarán en la consciencia del Divino Arquitecto del sistema 

Solar el cual habrá cumplido su Plan y se retirará a la Vida Una a 

descansar junto con todos los seres que lo integran para despertar 

luego de muchas edades de reposo y preparación a otro nuevo Día 

de Manifestación, pues los Sistemas Solares al igual que los 

hombres y los Universos tienen sus Días y sus Noches, sus vidas y 

muertes, pues tal como es arriba así es abajo como lo anuncia la 

infinita Ley de Analogía. 

Al finalizar el presente Período Terrestre, el cuerpo Denso habrá 

alcanzado un alto grato de perfeccionamiento que es inconcebible 

para la Mente común de la actual humanidad. El hombre habrá 

logrado el dominio de sus bajas pasiones y el Amor reinará sobre la 

Tierra. Un alto grado de conocimiento será alcanzado y la mayoría 

de la humanidad habrá desarrollado la Laringe Creadora, un órgano 

que le permitirá modificar a voluntad la estructura de la materia y 

cristalizar moléculas en el mundo Denso. El Poder del Verbo hará 

del hombre un creador gracias a la transmutación de la fuerza 

sexual en Divina Pureza. EI soñado Paraíso será una realidad y 

cada ser humano habrá logrado un contacto verdadero entre su 

Espíritu y sus vehículos. Dos sentidos más se habrán desarrollado 

en toda la raza humana: la intuición espiritual y la clarividencia 

verdadera. El planeta será muy diferente de lo que es ahora pero al 

igual que ocurre con el destino de un individuo en particular, sólo 

podemos vislumbrar en un leve bosquejo las principales escenas 

del Plan de la Vida Planetaria. La verdadera historia solo está al 

alcance de los Iniciados y la última palabra solo puede ser 

contemplada por la Mente Divina.
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del libro  "El Misterio de la Vida:  Antes y después de la muerte"
José Vicente Ortiz Zárate

JMF12-2-15

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