viernes, 13 de febrero de 2015

El Sueño: Una Recapitulación de la Muerte




El Sueño: Una Recapitulación de la Muerte

Durante el tiempo de vigilia todos los vehículos del Ego permanecen concéntricos e interpenetrándose unos a otros, con el Cordón de Plata enrollado en el Plexo Solar. Las fuerzas vitales del cuerpo Etérico están reconstruyendo cada uno de los tejidos que se destruyen constantemente y reponiendo la vitalidad propia de los órganos que se gasta por la actividad del cuerpo Denso. El vehículo Emocional con su ímpetu de energías tiende a excitar los órganos del cuerpo súper estimulando sus funciones. El desorden habitual de las emociones de la mayoría de los humanos hace que permanentemente este vaivén astral dañe también los tejidos físicos. La Mente está casi por completo aliada a las emociones, pues es bien cierto que éstas manejan a la gran mayoría de los individuos en tanto que son pocos los que subyugan la naturaleza de deseos bajo la ley imperante del pensamiento al servicio del Espíritu. El constante deterioro y reconstrucción de tejidos agota el flujo vital especializado por el cuerpo Etérico. Por ejemplo, el efecto debilitante y destructivo de un acceso de ira, de una depresión profunda o de una situación de pánico es fácilmente observable en cualquier persona. El descontrol emocional es el origen principal de la mayoría de las enfermedades de la raza.

Todo el tiempo se entabla una batalla entre la fuerza constructiva del cuerpo Etérico y la destructiva del Emocional. Finalmente al término del día, y a pesar de que los alimentos aportan un suplemento considerable de éter, el cuerpo Astral gana la batalla y el resultado es el debilitamiento de nuestro organismo. Entonces, es necesario reponer las energías perdidas de alguna manera y el Ego considera pertinente retirarse a los mundos sutiles junto con los cuerpos Mental y Emocional los cuales son los causantes del desorden, de­jando solamente al cuerpo Etérico con el Denso. Este es el proceso del sueño.

Al dormir, los vehículos superiores flotan sobre el cuerpo o cerca de él y se sumergen en el mundo del Deseo, donde tiene lugar la restauración del ritmo y armonía de la Mente y del cuerpo Astral. El procedimiento consiste en revisar los sucesos del día en orden inverso de como ocurrieron, de tal suerte que se observen primero los efectos y luego las causas. Muchas experiencias son comprendidas entonces por el Ego y en su interior se forman imágenes verdaderas de los acontecimientos y de la enseñanza que ellos traen, reemplazando los errores debidos a las limitaciones de percepción causadas por la vida en un cuerpo de alta densidad. El ritmo y tono del cuerpo Emocional se restablece gracias a la armonía y sabiduría que fluyen como corrientes en el mundo del Deseo. Este método se sigue hasta agotar todos los sucesos del día de tal manera que entre más desequilibrios emocionales y mayor grado de inconsciencia haya habido en la jornada diaria, más se demorará la recuperación del cuerpo Astral. Una vez éste se encuentre en armonía, deja fluir a través del Cordón de Plata una esencia vitalizante de energía rítmica que reanima al ago­tado cuerpo Etérico, el cual vuelve a reiniciar su trabajo de especialización de la energía solar, ahora sin el estorbo del astral, y comienza a reconstruir los tejidos destruidos y a revitalizar los órganos que habían perdido su fuerza vital, eliminando de ellos muchas toxinas y residuos nocivos. Al final de este proceso, a la mañana siguiente, el Ego y la Mente junto con el Astral entran en los vehículos inferiores completamente reparados y revitalizados para iniciar una nueva jornada de experiencias.

Durante la noche, si después de realizado el proceso de restauración queda algún tiempo, tal vez el Ego emprenda un vuelo anímico por el mundo del Deseo y viva en él algunos sucesos de los cuales pueda derivar alguna experiencia adicional, aunque nada sea recordado al día siguiente. Cada espíritu será atraído a una región del Astral acorde con las vibraciones áuricas de sus cuerpos. Algunos podrán visitar las regiones más elevadas en tanto que otros sólo alcanzarán el inframundo Astral.

A veces sucede que el espíritu está demasiado preocu­pado de sus actividades aquí en la Tierra o que la vida materialista ha cristalizado tanto los vehículos que estos se adhieren fuertemente al cuerpo Denso. Entonces, la desco­nexión del Emocional es sólo parcial y algunos sucesos de los que el hombre revive se mezclan con escenas reales del mundo Astral y alcanzan a impresionar el cerebro con imágenes confusas. Puesto que el eje de percepción está torcido por el desencajonamiento de los vehículos y el cerebro no funciona debidamente por el agotamiento del etérico. las imágenes no corresponden a una exacta realidad sino que son distorsiones de ella. Estos son los llamados sueños. A veces, cuando el cuerpo Emocional está de­masiado cerca del Físico, nos llegan escenas casi vividas que se convierten en pesadillas. El resultado de esta separa­ción parcial de los vehículos es que el proceso restaurador no se cumple a cabalidad y el cuerpo Denso despierta cansado.

Muchas personas son capaces de resolver algunas inquietudes en el mundo Astral o prevenirse de algunos probables peligros y, en el momento de despertar, ciertas escenas de estas actividades impresionan el cerebro y se convierten en sueños reveladores o proféticos. Las personas más evolucionadas, que llevan vidas tranquilas y equilibra­das, emplean poco tiempo en el proceso de restauración de sus cuerpos y tienen la mayor parte de la noche para actuar en el mundo del Deseo. Muchos de ellos son los llamados Auxiliares Invisibles, quienes ayudan desde allí en procesos de curación, actuando sobre los vehículos sutiles, o pres­tando algún servicio a muchos seres que sufren en el mundo Astral como los desencarnados recientemente, especialmente aquellos que han muerto asesinados o en accidentes. También, asisten a clases en lugares especiales destinados a las almas más evolucionadas, recibiendo valiosas instruc­ciones durante el sueño. Otros tienen encuentros con fa­miliares que han muerto o visitan lugares lejanos de la Tierra. Los espíritus más avanzados logran separar parte del cuerpo Etérico correspondiente a los éteres Lumínico y Reflector, asientos de la percepción y de la memoria, dejando en el vehículo Físico solamente los éteres Químico y de Vida. A esta parte del cuerpo Vital que puede ser extraída por el espíritu en la noche se le denomina el Cuerpo del Alma o el Dorado Vestido de Bodas. Quienes pueden hacer esto, recuerdan al despertar todo cuanto han hecho en el plano Astral mientras su cuerpo reposa en el lecho. Los verdaderos discípulos de las Escuelas de Misterios están en este caso. Esta cualidad depende de la clase de vida que el individuo lleve, ya que los éteres superiores del cuerpo Etérico se desarrollan, en detrimento de los inferiores, por el cultivo de ideales elevados y virtuosos y mediante una existencia dedicada al servicio desinteresado y amoroso por la huma­nidad. Todos los placeres terrenales que traen la gratifica­ción de los sentidos aumentan la cantidad de éteres inferiores en detrimento de los superiores. Por eso, sólo los que transitan el Sendero de Perfección y llevan vidas virtuosas logran construir el cuerpo del alma.

Vemos así que el proceso del sueño es una recapitula­ción pequeña de la muerte pues igualmente cuando los vehículos han sido inutilizados y no sirven a la tarea del espíritu, éste se retira definitivamente con los cuerpos su­periores hacia los mundos sutiles a la vida postmortem. Todas las noches morimos parcialmente para revivir a la mañana siguiente y, al igual que las almas avanzadas pueden recordar la vida en el Astral durante el sueño, al morir y volver a renacer traerán el recuerdo de sus vidas anteriores como efectivamente sucede con los pioneros de la evolución quienes gozan de una conciencia ininterrumpida, encar­nación tras encarnación. Son ellos los que dan testimonio de la realidad de la Ley del Renacimiento.

Muchas personas se jactan de ser evolucionadas y dicen recordar lo que hacen de noche en el plano Astral pero al escuchar a la mayoría vemos que sus recuerdos vienen a manera de ensueños y no como resultado de una clara memoria de los acontecimientos. Hay que aclarar una vez más que aquellos que han desarrollado verdaderamente el Cuerpo del Alma, el cual es el único que permite un viaje astral verdadero, traen una memoria con una conciencia aún más vivida que la del plano Físico y pueden describir a cabalidad a las miríadas de seres que habitan los mundos sutiles. La mayoría de aquellos que se pavonean creyendoser los más avanzados realmente sólo sueñan o fantasean y ni siquiera han visto a los Gnomos del Etérico.

Muchos dicen que la vida después de la muerte no existe y mucho menos la reencarnación, puesto que nada recorda­mos de esas etapas anteriores de nuestras experiencias. Sin embargo, a veces olvidamos muchas cosas de las que hicimos el día anterior y la mayoría nada recuerdan del tiempo durante el cual permanecieron dormidos, en una total inconsciencia que simula el sueño de la muerte.

Múltiples aspectos ignoramos acerca de la vida humana y hasta que no hemos tenido conocimiento de la maravillosa complejidad del Universo y de su perfecto plan evolutivo no le encontramos ningún sentido que aplaque la inquietud avasalladora de la lógica humana. La visión clarividente da luz a la ceguera espiritual del hombre y nos revela un mundo de riqueza infinita, mostrándonos que nuestro viaje de la cuna a la tumba es tan sólo una estación del eterno camino de la espiral de la evolución.
.....................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................
del libro  "El Misterio de la Vida:  Antes y después de la muerte"
José Vicente Ortiz Zárate 


digitalizado por JMF12-2-15

*

No hay comentarios:

Publicar un comentario