viernes, 13 de febrero de 2015

El Cuerpo Emocional y el Mundo Astral



El Cuerpo Emocional y el Mundo Astral

Más allá del mundo Físico, en un nivel de vibración más elevado aún que la energía de la región Etérica. existen otras sutiles fuerzas cósmicas que constituyen el llamado mundo Astral o Emocional o de Deseos, un plano de luz y color donde la variedad de matices es superior a la más hermosa luminosidad del plano Físico.

Así como en el mundo Denso hay siete estados de ma­teria, en el mundo Astral hay siete regiones de sustancia diferente de las cuales se extraen los materiales que hacen posible el que tengamos emociones, deseos y pasiones.

Las fuerzas del plano Físico constituyen las formas; las fuerzas etéricas comunican vitalidad; y las fuerzas del plano Astral transmiten el incentivo para la acción que caracteriza a los animales y al hombre y los impele a moverse. Los deseos, emociones, anhelos y sentimientos se expresan en el mundo del Deseo así como las formas se manifiestan en el mundo Físico. La energía del plano Emocional es moldeada por los seres que son capaces de sentir emocionalmente y las formas allí construidas duran cierto tiempo, de acuerdo con la intensidad y la frecuencia del deseo generado que les da vida allí.

Las fuerzas del plano Emocional, de animales y huma­nos, se mezclan allí con las de otras Jerarquías capaces de desear y que no habitan el mundo Físico y moldean la energía del Astral, el cual está cambiando constantemente pues allí todo es luz y color siempre cambiantes debido a que el movimiento incesante caracteriza a este plano. Con el material de cada una de las diferentes regiones se forman los distintos deseos así como en el mundo Físico existen diferentes formas y estructuras hechas con materiales de diversas densidades. El material más denso del mundo Astral pertenece a la región de los Deseos Sensuales y de la Pasión que corresponde al famoso Infierno de algunas religiones ya que las formas de tales deseos tienen una apariencia fantasmagórica o demoníaca y pueden verse como verdaderas criaturas horripilantes, mezcla de mons­truos y demonios semihumanos, de los cuales las visiones de Dante son apenas un ligero asomo. Estas creaciones corres­ponden a los más bajos deseos de hombres y animales, generados durante millones de años de evolución.

Las otras regiones del mundo Astral son: Región de la Impresionabilidad, Región de los Deseos Egoístas, Región del Sentimiento, Región de la Vida Anímica. Región de la Luz Anímica y Región del Poder Anímico. Con el material de las tres regiones inferiores se expresan los deseos bajos y egoístas y con el de las superiores los deseos elevados, nobles y altruistas. La región central que es la del Sentimiento dirige sus fuerzas hacia arriba o hacia abajó según sea que en el individuo se manifieste el interés por lo bajo y mundano o por lo elevado y noble. En las regiones superiores impera la Fuerza de Atracción que tiende a amalgamar y acrecentar las formas similares de deseos generados y a fortificarlas de tal suerte que el Bien crece día a día en el mundo. En las regiones inferiores predomina la Fuerza de Repulsión que tiende a reunir y aniquilar las formas similares de deseos grotescos con lo cual el mal tiende a destruirse a sí mismo.

Todos y cada uno de nuestros deseos crean formas en el plano Astral las cuales se confunden con las generadas por otros tantos millones de seres humanos encarnados y también por los desencarnados que allí viven, pues el mundo del Deseo es el hogar de los que recién han muerto y es allí a donde primeramente vamos después de esta existencia terrenal.

Así como las regiones Química y Etérica tienen sus propios habitantes, así el mundo Astral tiene sus huéspedes particulares quienes desarrollan sus actividades en tal plano de Sistema Solar. Si además pensamos en que los animales generan sus propios deseos, podemos intuir las miríadas de seres y formas astrales que pueblan el mundo Emocional. Los llamados muertos, acostumbrados a pensar en el mundo Físico, anhelan las cosas de éste al traspasar la barrera de la muerte y sus deseos moldean el mundo astral donde además existen cosas, ciudades, paisajes y máquinas modeladas por sus mentes con material astral, las cuales persistirán allí como creaciones humanas hasta que el deseo por ellas haya muerto también.

Las varias clases de criaturas que habitan el plano Astral son:

1. Los llamados muertos quienes están en tránsito hacia los mundos sutiles cumpliendo el complejo proceso de su existencia postmortem.

2. Los Elementales o Espíritus de la Naturaleza del plano Etérico quienes también pueden habitar el mundo del Deseo y que son de dos clases: los que habitan las regiones
inferiores y trabajan con la Fuerza de Repulsión teniendo como misión la destrucción. Estos obedecen a las órdenes de los Espíritus Luciferianos y de algunos magos negros que
los utilizan con fines maléficos. La otra clase la constituyen los que habitan las regiones superiores y trabajan con la Fuerza de Atracción bajo la guía de Ángeles y Arcángeles.
Pueden ser utilizados por los magos blancos con fines benévolos y edificantes.

3. Los Artificiales o creaciones humanas y animales y que son de dos clases también: la primera está formada por los que se expresan en las regiones inferiores, generados por
deseos egoístas y bajas pasiones y que al ser repetidos sucesivamente cobran vida propia convirtiéndose en fuerzas concentradas de odio, lujuria, avaricia, envidia, etc., las cuales pueden ser proyectadas hacia vivos y muertos para inspirarles pasiones similares a las que encarnan o para destruirlos. Verdaderos antros del vicio han sido construidos por el hombre en el mundo Astral, poblado de millones de seres horripilantes. La segunda clase de Artificiales son los que se expresan en las regiones superiores, generados por los deseos elevados del hombre, y que repetidos una y otra vez cobran vida y actúan como entidades con fuerzas concentradas de amor, altruismo, paz. curación, etc.. Existen allí muchos entes creados por la fe y las oraciones de personas devotas, entre los cuales están las formas astrales de muchos santos y vírgenes que son las que se aparecen en muchas ocasiones a los videntes para transmitir mensajes o para obrar prodigios verdaderos, de acuerdo con los sublimes deseos que quienes las crearon han plasmado en ellas. Muchas curaciones milagrosas han sido hechas por estos Artificiales del Astral.

Como el mundo Emocional se interpenetra con el Físico, los diferentes Artificiales son atraídos hacia distintos lugares de acuerdo con las vibraciones allí generadas. Así, cerca de las personas y sitios de bajos deseos, emociones y pasiones, pululan Artificiales del inframundo Astral y cerca de las personas virtuosas y lugares donde se trabaja por el bien estarán los Artificiales protectores de las altas regiones del Astral.

Algunas criaturas del mundo de Deseos inferior pueden ser compelidas a atacar a sus víctimas en el plano Físico, con las cuales deben tener indudablemente alguna afinidad. Ejemplo de ellas son los Incubos y Súcubos. engendros de la sensualidad masculina y femenina que han llegado a violentar físicamente a muchas personas. También muchos casos de vampiros, brujas, fantasmas y apariciones de­moníacas se deben a estas criaturas infernales con las cuales trabajan los hechiceros y magos negros aquí en la Tierra. A su debido tiempo, por el principio de Afinidades, estos hacedores del mal se convertirán en víctimas de sus propios ayudantes.

4. Los Ángeles, quienes también tienen cuerpo de Deseos y trabajan preferencialmente en las regiones superiores del Astral, con las elevadas emociones humanas, dirigiendo a las miríadas de Elementales de esas regiones, educando a los desencarnados en tránsito por tales parajes astrales que constituye en el llamado Primer Cielo de algunas reli­giones, y donde ellos pueden disfrutar de un ambiente de paz y tranquilidad como el que soñaron los místicos en la vida terrenal.

5. Los llamados Espíritus Luciferianos quienes trabajan pre­ferencialmente en las regiones inferiores del Astral, facili­tando el material para las ígneas pasiones de los humanos y animales, manejando la Fuerza de Repulsión que allí impera y cuya misión es la de destruir las formas del mal. Las regiones bajas del Astral constituyen el llamado Purga­torio de los cristianos, y en ese lugar los Luciferianos ayudan a purgar sus faltas a los desencarnados en tránsito. Esta clase de Ángeles sólo facilitan los materiales adecua­dos a necesidades creadas por los mismos humanos y de ninguna manera infringen tormento alguno. Cada ser sufre víctima de sus propias creaciones y no por causa de los Luciferianos quienes sólo contribuyen a la Ley de Causalidad en esas regiones del Astral.

6. Los Arcángeles quienes tienen como vehículo inferior de conciencia el cuerpo Emocional y que vienen a ser la Jerarquía predominante en el mundo Astral, siendo quienes organizan la vida de la esfera en este nivel de vibración. Son expertos constructores de cuerpos de Deseos y trabajan sobre ellos en animales y humanos. Están regidos por Cristo, el Supremo Arcángel, y junto con los Ángeles colaboran en tareas de educación en las regiones elevadas y en labores de auxilio espiritual en el Purgatorio con los desencarnados en tránsito. Su forma real es la de una esfera radiante de la cual emanan cuatro corrientes de vida que semejan alas cuando asumen formas humanas y aparecen a los hombres. Por eso, los antiguos pintores clarividentes dibujaron a estas criaturas con cuatro alas a diferencia de los Ángeles que tienen solo dos alas, las cuales corresponden a las dos corrientes de vida cósmica que fluyen en el reino angélico, cuyos seres también tienen la forma de esferas radiantes.

Algunos Arcángeles de orden inferior, un poco rezaga­dos de su propia oleada de vida, actúan como Espíritus de Raza bajo las órdenes de Jehová o el Espíritu Santo, el Dios de la Raza, y trabajan sobre las diferentes naciones y grupos raciales influenciando en forma particular a los individuos. Los Espíritus de Raza inspiran a los líderes para promover los cambios necesarios a los diferentes países, de acuerdo con sus necesidades evolutivas, así como los Ángeles Guardianes inspiran a los miembros de una familia como espíritus tutelares. Ejemplos de ellos son el Arcángel Miguel quien guió al pueblo hebreo y el Arcángel Rafael que inspiraba a los atenienses. Otros Arcángeles de menor rango que los anteriores, actúan como Espíritus Grupo de los animales, sirviendo para las diferentes especies como Almas Colecti­vas hasta que los neófitos espíritus animales lleguen algún día a alcanzar su individualidad como los hombres actuales. Estos Espíritus Grupales son vistos en el Astral como seres con cuerpo humano y una cabeza como la del animal de la especie que guían pero con una apariencia que lejos de ser terrorífica muestra una delicadeza espiritual que inspira los más bellos sentimientos. Los Arcángeles de más alto rango actúan como embajadores de los Espíritus Planetarios, más conocidos como los Siete Espíritus ante el Trono. Los nombres
conocidos de los Arcángeles embajadores son: Miguel, Embajador del Sol y diferente del otro Arcángel Miguel que guió a los hebreos; Anael, Embajador de Venus; Rafael, Embajador de Mercurio; Casiel, Embajador de Saturno; Zacariel, de Júpiter; Samael, de Marte e Ithuriel, de Urano.

De los cuatro reinos del plano Físico, sólo los animales y el hombre poseen cuerpo Astral, estando conformado el del animal únicamente por material de las regiones inferiores del mundo del Deseo y el del humano por material de todas las regiones, lo cual hace la diferencia de que el hombre pueda expresar deseos elevados y altruistas.

El cuerpo Emocional del hombre es un poco menos evo­lucionado que el Etértco y que el Físico, en razón de su más reciente adquisición en el proceso de la evolución, y al presente estado de desarrollo aparece ante la visión clarividente como un ovoide luminoso semejante a un huevo de luz por el que fluyen una multitud de corrientes iridiscentes y siempre cambiantes. No posee órganos específicos como los cuerpos más densos pero se distinguen en él siete centros energéticos que irradian y giran como vórtices en forma de espiral y que se corresponden con los siete chakras del cuerpo Etérico, aunque su localización es un tanto diferente. El color de las corrientes varía de un ser humano a otro y depende por completo del tipo de deseos que exprese, pudiendo variar en forma momentánea con el fluir diario de las emociones, pero conservando ciertas tonali­dades básicas que caracterizan el aura humana. El material del mundo del Deseo se incorpora constantemente en dicho cuerpo conforme a las necesidades de cada ser. Las emociones, deseos y pasiones que se repiten constan­temente crean los Artificiales de que hablamos anteriormente y pueden proyectarse al plano Astral hacia las diferentes regiones, de acuerdo con su naturaleza. Ellos son las miríadas de entes

Artificiales que pueblan el Astral. También, atraídos por las vibraciones de los cuerpos de Deseos, muchos Artificiales se introducen constantemente dentro del aura humana. Por eso, los clarividentes suelen ver seres de luz que acompañan a las personas virtuosas, y verdaderas larvas, monstruos y vampiros que rodean a los malvados, ya que cada tipo de Artificial es un parásito que se alimenta constantemente de vibraciones afines. Los vicios humanos crean Artificiales muy poderosos y cuando las víctimas de la degradación intentan cambiar sus vidas, tales creaciones artificiales demoniacas se rebelan contra ellas exigiendo el alimento que durante tanto tiempo nutrió sus vidas. El efecto invisible de tales fuerzas se manifiesta en el llamado Síndrome de Abstinencia que experimenta el vicioso en proceso de cambio y que le causa una verdadera tortura emocional.

Cuando una persona intenta transformar sus malos hábitos en virtudes, los Artificiales se constituyen en los tentadores de su propio proceso y le acosan constante-mente, hasta que poco a poco, si el individuo no cede ante ellos, van muriendo por falta de alimento emocional, dando paso a las creaciones artificiales de la virtud edificante. Es la invisible pero fantástica magia del mundo Astral.

La luminosidad del cuerpo Astral depende del nivel de evolución de cada individuo. Los colores limpios y brillantes corresponden a las virtudes y los colores sucios y oscuros son los de las bajas pasiones. El actual cuerpo Astral de la humanidad se extiende a unos treinta centímetros del cuerpo Físico. Durante la vida en la Tierra, todas las energías correspondientes a las diferentes clases de deseos se encuentran mezcladas y se mueven constantemente. Sólo se perciben en un lugar fijo los vórtices de los centros espirales cuyo despertar y desarrollo abren paso a ciertas energías cósmicas que vitalizan los chakras del cuerpo Etérico y activan en él determinadas corrientes que confieren algunos poderes al individuo evolucionado, entre los cuales están la clarividencia voluntaria, la levitación, la telepatía etc.. Estos centros espirales giran siempre en el sentido de las manecillas del reloj. En los videntes y médiums, a través de ciertas prácticas inadecuadas, los vórtices comienzan a girar en el sentido contrario confiriendo cierta clase de visión que sólo alcanza a las confusas imágenes del éter Reflector del plano Etérico y cuya sucesión no es manejada en forma voluntaria por el que se cree vidente. Estos individuos generalmente son manipulados por Elementales. Artificia­les o Epíritus apegados a la Tierra, para obtener sus propósi­tos. La clarividencia voluntaria solo se consigue con un en­trenamiento esotérico adecuado y cuya llave se encuentra custodiada por los Iniciados de las Escuelas del plano Etérico. Ningún profano, ni nadie que no haya vivido una vida de servicio y virtud tiene acceso a tal conocimiento. El cuerpo Emocional además de ser el vehículo de las emociones es el que da al cuerpo Físico el incentivo para la acción y permite el movimiento junto con el éter Luminoso del cuerpo Etérico. En los minerales, los movimientos de traslación están dados únicamente por fuerzas externas a ellos y provenientes de otros seres. En las plantas, este movimiento es también escaso y promovido por el Éter Luminoso que está par­cialmente activo. En el animal y el hombre, los. cuales tienen cuerpo Astral individual, hay movimientos y acción propios, así como movimientos de fluidos interiores.

El cuerpo Astral va evolucionando vida tras vida a medida que nuestros deseos son más universales y elevados, y el registro de tal avance es archivado en el respectivo Átomo Simiente del vehículo Emocional, el cual se encuentra locali­zado en un punto correspondiente al hígado físico y cuyas fuerzas son transferidas al espíritu en los mundos sutiles tras el umbral de la muerte.

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del libro  "El Misterio de la Vida:  Antes y después de la muerte"
José Vicente Ortiz Zárate 


digitalizado por JMF12-2-15

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