viernes, 13 de febrero de 2015

EL CAMINO DE ASCENSO HACIA LOS CIELOS



EL CAMINO DE ASCENSO HACIA LOS CIELOS
 
 
Después del corto período de inconsciencia que sigue a la
ruptura del Cordón de Plata, el Ego despierta en el Mundo Astral.
Allí le acompañan los Ángeles y los familiares difuntos del recién
muerto quienes también asistieron a su desencarnación. El
percatarse de su presencia depende del nivel de conciencia del Ego
en particular. Generalmente, la mayoría de los que entran al Mundo
del Deseo continúan pensando en la forma habitual de la Tierra,
enfocando su mente hacia los asuntos del plano Físico, y hay
algunos que demoran algún tiempo en darse cuenta de que lo han
abandonado. El Cuerpo Emocional toma la forma que tenía el
vehículo Denso en la Tierra debido a que la manera en que el Ego
acostumbra a pensar de sí mismo hace que se acomoden los
materiales en el Plano Astral. Así como un niño tarda cierto tiempo
en adaptarse a las condiciones del Mundo Terrenal al nacer, así
mismo quien llega al Mundo Astral demora cierto tiempo en
acostumbrarse al nuevo ambiente. El pensamiento moldea la
materia del Astral y en él pueden verse al comienzo formas muy
similares a las del Plano Denso, de tal suerte que a muchos recién
muertos les parece que tan sólo han dormido y despertado en una
Tierra extraña donde las cosas que imaginan van apareciendo a su
alrededor. Un fenómeno muy interesante le sucede al Cuerpo
Astral. Todos los deseos que lo forman y que ahora adoptan la
forma del Cuerpo Denso recién abandonado, se organizan  
por orden de densidad de tal manera que los deseos más bajos
ocupan la periferia y los más altos el centro del vehículo. Esto es
producido porque al morir el Ego genera una fuerza centrífuga que
le impele a desprenderse del material más denso y a ascender
siempre hacia niveles de vibración o mundos más sutiles, al igual
que un globo desde el cual se tira el lastre o de un sol que arroja de
sí las partes más cristalizadas para que se conviertan en planetas.
 
Quienes han tenido ideas fijas acerca del Cielo o del Infierno,
pueden verse rodeados de sus propias creaciones artificiales y
permanecer en este estado hasta que su conciencia se aclara y se
dan cuenta de que todas esas cosas no son reales. Entonces, una
gran sensación de vacío los acompaña y son ayudados en tal
estado por los Ángeles o por los Auxiliares Invisibles quienes
desempeñan esta labor, y que no se les han presentado antes
porque para los recién desencarnados el mundo que observan
parece ser tan real que nadie podrá convencerlos de que no lo es y
se les tomaría por locos. Los recién llegados al Mundo Astral son
encaminados y orientados acerca del trabajo que deben hacer y se
introducen en las regiones inferiores del Mundo del Deseo las
cuales van a recorrer una tras otra. El Cuerpo Emocional cambia
constantemente de acuerdo con las emociones que lo constituyen
de tal suerte que las personas malvadas toman a veces formas
horribles. Durante la vida física también nuestro rostro cambia de
acuerdo con la emoción que nos embarga y con el tiempo quedan
huellas imborrables en la cara a través de las cuales podemos leer
el carácter. La mirada y facciones de una persona virtuosa está
lejos de parecerse a la expresión del criminal, la cual a veces
asusta. Como en el Mundo del Deseo la materia es más plástica, no
sólo cambia el rostro sino que todo el cuerpo se modifica. En la
región más densa del Astral que equivale al Infierno Católico reina
la oscuridad y un olor pestilente, y  
aparte de las creaciones artificiales de las cuales tratamos al
comienzo de esta obra, se ven verdaderos entes infernales cuyas
figuras encarnan las más bajas pasiones y los más horrendos
sufrimientos. Cuando el Espíritu hace conciencia verdadera del
Mundo del Deseo, debe enfrentarse al llamado Guardián del Umbral
de cada vida el cual es una entidad artificial que encarna las
pasiones más viles y los instintos más perversos generados durante
la vida que se acaba de vivir. La visión de tal espectro
generalmente causa una impresión muy fuerte al comienzo, pero
luego le hace comprender que debe liberarse de tal tipo de deseos.
 
Cuando se entra en plena conciencia en el Astral, cada ser humano
experimenta las mismas tendencias que tenía en la Tierra. La
región más densa de este mundo es la de los Deseos Groseros y
Pasiones Bajas y son éstos los que salen a relucir primeramente
como producto de la Fuerza de Repulsión que allí impera. El ladrón
seguirá siendo ladrón, el vicioso buscará satisfacer sus apetitos y el
criminal deseará cometer sus fechorías. Sin embargo, un impulso
interno poderoso los moverá a desprenderse de esos deseos.
Cuando quieren hacerlo, el panorama de sus vidas se descorre
ante su visión interna y las escenas donde tales perversidades
fueron generadas y alimentadas aparecerán ante ellos pero con una
sensación de experimentar ellos mismos lo que hicieron sufrir a
otros y con una triple intensidad puesto que allí no hay un Cuerpo
Físico que amortigüe el choque emocional. Este proceso que tiende
a destruir la parte más densa del Cuerpo Astral causa dolor interno
al individuo quien imprime en su conciencia un alto sentido de
rectitud en el obrar. Cuando el recién fallecido está muy apegado a
una vida material y llena de vicios, trata de reducir el proceso en
cuanto puede y tiende a satisfacer por otro lado sus    
apetencias en el Mundo del Deseo dirigiendo sus energías hacia el
Plano Físico para tratar de vencer aquella fuerza de su Arquetipo
que le impulsa ir hacia arriba. El avaro y ambicioso tratará en vano
de proteger su caja de caudales y sus cuentas bancarias de las
manos de sus herederos. Construirá dinero con materia astral pero
verá que éste es inútil allí, donde nadie compra ni vende nada.
Observará las escenas de sufrimiento de muchas personas que
pudieron haber sido felices si lo hubiera movido la generosidad y
sentirá ese dolor muy adentro de sí mismo. El alcohólico fabricará
licor con material del Mundo del Deseo y tratará inútilmente de
embriagarse, sin llegar a conseguirlo porque no tiene un cuerpo
dotado de un sistema digestivo que asimile el alcohol ni de un
sistema nervioso que le permita sentir la embriaguez.
Experimentará una frustración terrible y verá las escenas de su
existencia donde su borrachera causó daño a otros y a sí mismo y
comprenderá que su vida se fue a pique por el vicio. En un último
esfuerzo frecuentará los bares del Plano Físico para intercalarse en
los cuerpos de los ebrios tratando de sentir los efluvios del alcohol.
Sin embargo, todo será en vano porque no serán las sensaciones
de su propio cuerpo.
Los pervertidos sexuales harán otro tanto tratando de meterse
dentro de algún cuerpo de un encarnado para experimentar a través
de un vehículo ajeno. Jo que ya no pueden hacer. Los criminales
tratarán de matar en el Astral y verán que a nadie pueden quitar la
vida allí. Entonces vendrán a las vecindades del Plano Físico e
inspirarán crímenes perversos en las mentes de las personas que
les son afines.
Así, todos y cada uno de los más bajos deseos tratarán de ser
satisfechos y sólo se encontrará una terrible frustración pues nada
será jamás como en el mundo terrenal.
 
Este sufrimiento de inutilidad y vacuidad les hará sentir el deseo de
cambiar y siempre verán las escenas de sus vidas desde los
efectos a las causas y sentirán el dolor que infligieron a otros. Este
es el verdadero Infierno y Purgatorio. Allí no hay diablos ni
hogueras que causen tormentos. Las torturas son producidas por
quienes las generaron y cada individuo será víctima de sus propias
creaciones. El que mató a otro verá aparecer a su víctima ante él en
el escenario del crimen y sentirá dentro de sí el horror del asesinato
y el dolor causado a otros por su acto.
Todo ser permanecerá anclado en esta región del Mundo del Deseo
hasta que haya purgado sus culpas y se haya desprendido del
material del Cuerpo de Deseos afín a este lugar del Astral.
Los suicidas son una clases de seres que permanecen atrapados
en el inframundo del Deseo. En la muerte natural, el Cuerpo Físico
deja de funcionar por el colapso del Arquetipo en el Plano Mental y
esto es lo que desencadena la fuerza centrífuga que obliga al Ego a
ascender hacia mundos más sutiles. Cuando una persona se quita
la vida, el Arquetipo sigue vibrando sin colapsarse y sin producir tal
fuerza a cambio de la cual aún persiste la capacidad integra-dora
de tal Arquetipo la cual impulsa al ser hacia el Mundo de las
Formas. El cuerpo Vital del suicida se desintegra sincrónicamente
con el Físico y esto produce la muerte del Cuerpo Vital, pero
también el Arquetipo de este vehículo continua vibrando. El Cuerpo
Astral de estos seres no se organiza conforme el de las personas
que mueren naturalmente ni tampoco adopta la forma del Cuerpo
Denso sino que continúa pareciendo un ovoide luminoso dentro del
cual persiste un vacío dejado por la ausencia de los vehículos Vital
y Denso. Esto le da al individuo una terrible sensación de vacuidad
e indefinibilidad que le causa un gran  
sufrimiento. El suicida no puede ascender más allá de la cuarta
región Astral ni tampoco puede descender al Plano Físico. Queda
atrapado en el llamado Infierno Católico y sufre en tal estado hasta
que se cumpla el tiempo en el que normalmente debería morir y
cese la vibración del Arquetipo. Entonces, podrá realmente
incorporarse al Mundo del Deseo. Las personas que han sido
asesinadas o que murieron en accidentes causados por la
imprudencia o por la temeridad humana, se encuentran en similares
condiciones a las del suicida. Ellos sin embargo pueden ser
ayudados en alguna forma por los Ángeles compasivos o por los
Auxiliares Invisibles, pero aún así estarán atrapados en ese punto
del Astral por los años que les faltaba vivir. Estos Espíritus
atrapados permanecen usualmente cerca de los lugares en donde
murieron y en ocasiones causan fenómenos visibles o atormentan a
los causantes de sus muertes. Muchos casos de duendes y
aparecidos se cuentan entre estos hechos. Aún hay otra clase de
seres que permanecen mucho tiempo en el astral inferior y son los
llamados Espíritus Apegados a la Tierra, los atraídos por apegos
emocionales y los que dejan deudas pendientes.
 
Los que tuvieron apegos emocionales muy fuertes en la Tierra, ya
sea por padres, hijos, hermanos, amigos o enamorados, sienten
muy fuertemente la desesperación de éstos aquí en el plano
terrestre, su deseo de que retornaran o de que nunca hubieran
partido, su angustia y su amor posesivos y se ven atraídos hacia el
Mundo Físico, atrapados por sus lazos afectivos, de suerte que en
tal condición no pueden ascender. El que los vivos deseen atraer
con la emoción, el pensamiento o el nostálgico recuerdo a sus
seres queridos sólo les trae a ellos un terrible sufrimiento y la
imposibilidad de continuar su camino. El desprendimiento afectivo
es el amor más grande que puede demostrarse a estos seres para
permitirles realizar su proceso y liberarlos de este plano.  
 
Muchos otros que actuaron irresponsablemente y dejaron deudas
pendientes, no pueden liberarse debido al resentimiento de quienes
permanecen en la Tierra y no pueden olvidar las fallas que cometió
el desencarnado. Residen mucho tiempo en el umbral de los
mundos clamando por el perdón. Es noble perdonar a los vivos pero
es un acto más grande de caridad el perdonar a los muertos.
Los Espíritus apegados a la Tierra son principalmente aquellos que
por su iniquidad prefieren permanecer en las regiones infernales
antes que sufrir el dolor que conlleva el purgar sus culpas. Estos
Espíritus son peligrosos para muchos. Ningún Ego puede
permanecer demasiado tiempo en el inframundo astral a menos que
una sustancia muy densa lo mantenga allí anclado o en una
condición como la del suicida o la del asesinado o la del que lleva
tras de sí una larga cadena de bajas pasiones. Los espíritus de los
llamados muertos siempre tienden a subir debido a la Fuerza
centrífuga generada al colapso del Arquetipo. Tarde o temprano
deben enfrentar su perversidad en el llamado Infierno y luego en el
Purgatorio el cual está localizado en una parte de la primera región
y en la segunda y tercera divisiones del Astral. Como estos
Espíritus están tan cristalizados que se aterran a su maldad, tratan
de buscar un lastre que les permita sujetarse al Mundo Físico, para
contrarrestar el efecto de la fuerza de ascenso. Primero invaden los
cascarones astrales abandonados por los que purgaron sus faltas y
posteriormente los cuerpos Vitales que desechan los recién
muertos. Pero como estos se van descomponiendo con el tiempo,
tratan de apropiarse de energía etérica de personas vivas, la cual
es más durable y más densa. Entonces, se acercan a aquellos que
son afines con sus vibraciones y los vampirizan extrayendo de ellos
el éter de sus Cuerpos Vitales. Todos los sitios degradantes de la
Tierra, donde se da cabida al vicio y al placer terrenal, están 
infestados de ejércitos de estos vampiros del Plano Astral que
buscan nuevas víctimas. Otros Espíritus apegados se alian con
algunos magos negros y hechiceros quienes les consiguen algunas
víctimas a cambio de cierta información o daño que ellos hagan a
otros o a esas mismas personas. La mayoría no desaprovechan las
sesiones espiritistas en las cuales extraen el éter del bazo de los
médiums al invadir su cuerpo y el de los asistentes a tales
reuniones quienes generalmente adoptan una actitud pasiva en
ellas. Han engañado a muchos, disfrazando al principio sus bajas
intenciones con nobles propósitos pero luego que han podido
esclavizarlos permitiéndose el acceso a sus cuerpos, muestran sus
verdaderas naturalezas perversas. También, estos Espíritus
errabundos acuden a muchas sesiones donde se trabaja con la
"tabla guija". utilizada para llamar a los muertos, o adonde se "leen"
las cartas, el tabaco, las cenizas o se practican otras artes
semejantes de la videncia negativa. Así mismo encuentran sus
víctimas en muchos lugares donde personas incautas llenas de
vicios y defectos emocionales que no desean mejorar, hacen
pretendidas reuniones de meditación sin tener realmente una
debida preparación y conocimiento al respecto. Igual sucede en las
reuniones de hipnotismo o en muchas sectas religiosas donde se
hacen círculos de personas que pretenden "recibir al Espíritu
Santo". El autor ha visto en ocasiones tales casos de posesión
donde un Espíritu bajo entra en el cuerpo de una persona la cual se
contorsiona recitando una jerigonza incomprensible y pretendiendo
ser el Espíritu Santo que habla en lenguas, engañando a los
ignorantes que confunden tal desacierto con el Verdadero Poder de
hablar y comprender todos los idiomas, propio de los Adeptos.
Cualquier persona que se coloque en una actitud pasiva a la espera
de un mensaje o de un contacto y que no tenga la suficiente
protección áurica debida a     
una verdadera pureza de vida, se expone a ser engañada y
vampirizada por estas hordas de seres infelices que sólo buscan un
asidero en el Plano físico.
Algunos Espíritus del bajo Astral logran desplazar a otros de sus
cuerpos en forma temporal, como en el caso de muchos enfermos
mentales, alcohólicos y drogadictos. o por mucho tiempo en
personas débiles y afines a ellos por vibraciones astrales generadas
en ésta o en vidas anteriores. Muchos de ellos, ayudados por
magos negros, han podido utilizar los cuerpos abandonados por
personas muertas a cambio de trabajos especiales que les
encargan estos brujos y hechiceros. Estos casos corresponden al
sin número de historias que se cuentan sobre los así llamados
"zombis".
Cuando todas las bajas pasiones han sido agotadas en el
Panorama de la Vida y han sido transformadas en conciencia de
rectitud el Ego comienza su Purgatorio adentrándose en la segunda
región del Mundo Emocional. Allí se realiza el mismo proceso de
eliminación del material más denso del Cuerpo Astral y de la
revisión simultánea de las acciones correspondientes al Panorama
de la Vida pero ahora referentes al efecto de nuestra deslealtad.
intolerancia, juicios erróneos e irresponsabilidad en pequeñas fallas
humanas. El dolor del proceso es menor aquí que en la región
infernal pero no menos importante.
Después de cierto tiempo y siguiendo el mismo procedimiento, el
Espíritu penetra en la tercera región en la cual se visualizan los
efectos de nuestros anhelos injustos y del mal que hemos causado
sin intención de hacerlo. Allí se encuentran muchos editores,
escritores, periodistas y artistas cuyas obras incitaron a otros a
tomar un camino equivocado o a cometer una acción baja, así como
  aquellos que imprimieron, vendieron y distribuyeron sus obras y
también los que facilitaron las materiales para ellos. Allí se
encuentran además muchos líderes y políticos que se equivocaron
con sus súbditos y muchos gobernantes. También están muchos
fabricantes de medicamentos y alimentos tóxicos que pretendieron
servir y terminaron haciendo daño a quienes los consumieron.
Todos los que se equivocaron de buena fe pero a fin de cuentas
causaron un mal indirecto, estarán allí en esta tercera región astral.
Las tres regiones inferiores constituyen el llamado Purgatorio
cristiano y es allí donde el hombre toma conciencia de sus errores
derivando de este proceso cierta cantidad de sufrimiento
proporcional a la calidad de sus propias emociones. Se calcula que
en condiciones normales y para seres no muy malvados, la
duración de su purgatorio personal puede ser el equivalente a un
tercio de la vida humana vivida. Después de este trabajo el
individuo habrá adquirido cierta fuerza de carácter y rectitud en el
obrar que lo prevendrán para no cometer los mismos yerros en
futuras vidas, aunque no recuerde para nada sus existencias
anteriores. Es aquí donde se ve la importancia de la grabación
nítida del Panorama de la Vida al morir, pues entre más clara sea la
impresión más fuerte será el sentimiento y el sufrimiento que se
deriven del ella, así como la conciencia de rectitud que quedará
como huella final en el Espíritu incrementando su sabiduría.
El objetivo del Purgatorio no es el de tomar una venganza sino el de
que cada ser humano aprenda a obrar con amor, bondad, justicia,
paciencia, etc., y comprenda el valor de la virtud y la inutilidad del
vicio. La tendencia al mal obrar quizás persista aún por muchas
vidas pero el sentimiento resultante de la purificación dolorosa nos
ayudará a enfrentar a nuestra naturaleza inferior. Si recaemos,
recibiremos el justo pago, 
con un sufrimiento mayor que el anterior hasta que finalmente
encaminemos nuestras vidas por el Sendero de Rectitud. La Ley de
Causalidad nos devuelve siempre nuestras propias fuerzas y
creaciones.
La estadía en cada región purgatorial depende de la cantidad de
materia emocional que de cada una de ellas entre en la
composición de nuestro Cuerpo Emocional. Alguien que haya
llevado una vida de santidad, probable-mente al morir pasará
directo a las regiones superiores del Astral y nada tendrá que hacer
en el Purgatorio.
La cuarta región del Mundo Emocional corresponde a todos
aquellos que no hicieron en la vida ningún mal pero tampoco ningún
bien que no fuese debido al cumplimiento de normas o leyes.
También están allí los materialistas que no hicieron ningún mal y
cumplieron sus deberes y todos aquellos que jamás dirigieron su
atención hacia la vida superior. Estos, llamados indiferentes,
permanecen en aquella región durante siglos esperando el
aniquilamiento total con el cual pensaron que acababa la vida. Sus
existencias allí son realmente aburridas y en el futuro su
pensamiento materialista y cristalizado los llevará a la construcción
de cuerpos tan endurecidos como su sentir hacia la vida. El
sufrimiento posterior en estos vehículos cristalizados les hará volver
sus ojos hacia la vida superior y reencontrar su camino.
Cuando el Espíritu termina su trabajo purgatorial entra en las
regiones superiores del Mundo del Deseo que son conocidas como
el Primer Cielo. El Ego ha abandonado gran cantidad del material
que constituía su Cuerpo Astral. Su apariencia ha cambiado y ahora
sólo conserva la cabeza de la imagen exterior de quien fue como
persona en la vida que pasó, pero al poco tiempo, los Espíritus en
el Primer Cielo construyen una imagen idealizada del cuerpo que desearon
tener en la Tierra, así que su apariencia aunque con ciertos rasgos
familiares es muy diferente de la que tuvieron en su pasada
existencia terrenal, cuya forma suelen asumir algunas veces
cuando en circunstancias excepcionales deben comunicarse con
seres que los conocieron en la Tierra.
La existencia en el Astral superior es realmente maravillosa y es un
verdadero paraíso celeste puesto que todos los Espíritus que
habitan allí se han despojado de todo deseo negativo y nada hay en
estas regiones que pueda ser llamado realmente malo. Las
imágenes radiantes de quienes allí moran expresan amor y
simpatía y todas las cosas artificiales y los seres espirituales que
pueblan estos planos tienen una belleza y una luminosidad divinas.
Este es un lugar especial de trabajo de muchos Ángeles y
Arcángeles quienes organizan la vida espiritual cotidiana, así como
las regiones purgatoriales son el hogar de los Espíritus Luciferes
quienes facilitan el material para las bajas e ígneas pasiones del
hombre y le devuelven sus creaciones al morir.
En el llamado Primer Cielo impera la Fuerza de Atracción que
incorpora en el Espíritu toda la esencia del bien realizado durante la
vida en la Tierra. El nivel de conciencia de cada ser allí depende de
su grado de evolución y, al presente estado, son pocos los seres
humanos que se percatan plenamente de la presencia de los
Ángeles y Arcángeles pues la estadía en las regiones celestiales es
semi-inconsciente para muchos.
En el Primer Cielo, en la quinta región del Astral, el hombre recibe
la merecida recompensa por todas sus buenas acciones,
emociones y sentimientos a través del sentir con gran intensidad la
alegría y bienestar que brindó a otros, así como la satisfacción
espiritual por toda su bondad, con lo   
cual refuerza su tendencia hacia el bien obrar. Los seres que en la
Tierra fueron muy serviciales son especialmente felices en estas
regiones en tanto que los que poco hicieron por los demás tienen
una dicha escasa. El proceso es similar al del Purgartorio, es decir
que las escenas contenidas en el Panorama de la Vida y que ahora
muestran sólo lo positivo de la existencia se revelan al Espíritu en
forma inversa a como sucedieron y van despertando en él los
sentimientos que las generaron.
También, en el Mundo Celeste, el hombre puede hacer realidad
aquellos sublimes anhelos que tuvo alguna vez, pues la materia
astral es muy moldeable. Recordemos que en esos planos se
encuentran además todos los Artificiales positivos creados por el
hombre en la Tierra, los Espíritus Grupos de tos Animales y los
Espíritus de muchos encarnados durante el sueño. La sexta región
es el verdadero paraíso y allí las almas viven durante varios siglos
regocijándose en sus divinas creaciones de todo lo que alguna vez
soñaron poseer de bueno en la Tierra. Es un Mundo de Luz y Color
donde se han construido bellísimas ciudades llenas de flores,
cristales y jardines multicolores y habitados por seres que son todo
bondad y amor. Los Espíritus se juntan allí según sus afinidades y
muchos seres queridos se reencuentran en esta mansión celestial.
Todos los niños que mueren antes de los catorce años van
directamente al Primer Cielo sin pasar por el Purgatorio pues no
son responsables ante la Ley de Causalidad. Allí, en la sexta
región, son educados por familiares, amigos o personas que en la
Tierra gustaron de proteger a los niños, y los deleitan con juguetes
que les enseñan a construir con la plástica materia del Mundo del
Deseo. Además, son educados para recibir ciertas lecciones
especiales por maestros apropiados que ayudan a elevar su nivel
de conciencia.

Cuando una persona muere en condiciones horribles o cuando por
la imprudencia de sus familiares pierde la grabación del Panorama
de la Vida o cuando es incinerado su cadáver antes del tiempo
adecuado, los Ángeles compasivos lo ayudan a renacer muy pronto
pues sin el archivo de las experiencias de la existencia que acaban
de vivir la vida en los mundos sutiles sería insípida y carente de
sentido práctico pues poco o nada podría ser asimilado por el
Espíritu como conciencia de rectitud. Estos seres que renacen muy
rápidamente son obligados a morir antes de los catorce años
pasando entonces directamente al Primer Cielo de la sexta región
Astral donde son instruidos sabiamente. Los Ángeles Instructores
imprimen en sus Cuerpos de Deseos las enseñanzas que perdieron
en sus anteriores vidas y que será la base de su vida celeste para
reponer en cierta medida el trabajo perdido de aquella vida donde
se malogró el panorama. Como explicaremos más adelante antes
de los catorce años no ha ocurrido el nacimiento del Cuerpo de
Deseos y como aquello que no ha nacido no puede morir, tales
Espíritus no van más allá del Primer Cielo y renacen prontamente
en un lapso entre uno y veinte años y frecuentemente en la misma
familia donde han vivido sus anteriores encarnaciones. Este
también es el caso de aquellos que han sido asesinados, quienes
son ayudados por los Ángeles Compasivos pero sólo hasta que ha
pasado el tiempo necesario para que deje de vibrar el Arquetipo del
Mundo del Pensamiento, pues recordemos que por este motivo
duran atrapados durante varios años en el inframundo astral y en
las vecindades del Plano Físico. El suicida en cambio está lejos de
todo socorro y una vez pasa el largo período de vacuidad que sigue
a su muerte, y que perdurará hasta el colapso natural del Arquetipo
entra en las regiones infernales y purgatoriales y permanece allí por
muchos años aprendiendo una gran lección, a través del dolor que
le permite posteriormente apreciar el verdadero valor de la vida. Su
existencia celeste  
será insípida y su paso por planos más allá del Astral se hará en
estado casi inconsciente, permaneciendo allí por siglos debido a
que por haber renunciado a la vida en la Tierra este derecho les es
negado durante cierto tiempo. Cuando vuelven a renacer deben
necesariamente volver a vivir las experiencias que se negaron a
aceptar en la anterior encarnación y quizás las condiciones de su
vida sean ahora aún más difíciles que antes aunque en su interior
existirá un impulso espiritual de conservar la integridad de su
cuerpo debido a las lecciones aprendidas en el bajo astral.
La mayoría de los seres humanos viven varios siglos en la sexta
región del Mundo Celeste y posteriormente entran en el Mundo del
Pensamiento. Algunos pocos van a la séptima región Astral que
corresponde a todos los que en anteriores vidas cultivaron virtudes
superiores orientadas al cumplimiento de deseos sublimes, al arte,
a la meditación verdadera (no a la ensoñación fantástica que
algunos creen Meditación), a la oración y a la filantropía. Todos los
que han iniciado el Sendero de Perfección, entre los cuales están
los discípulos y estudiantes esotéricos de las verdaderas Escuelas
de Misterios (no de las pseudo escuelas que sólo dan confusos
conocimientos pero no inculcan un real y efectivo desarrollo
espiritual). Sólo las almas avanzadas, los pioneros de la evolución
van a la sublime séptima región del Astral tras la muerte y allí
planifican sus futuras vidas desarrollando las facultades intuitivas y
clarividentes que necesitarán para su ulterior progreso espiritual y
cuyo material es aportado por esta región celeste, el cual es de
gran luminosidad y poder espiritual. Allí, todos estos grandes
Espíritus se deleitan en su arte, filantropía y conocimiento elevado
todo lo cual pueden adquirir y ampliar. La esencia espiritual del
Arquitecto del Sistema Solar desciende a la séptima región del
Mundo Celeste a la media noche del lugar terrestre y los habitantes
celestiales o visitantes de ese particular lugar del    
Mundo del Deseo reciben su divino influjo de Sabiduría, Amor y
Poder. Este Arquitecto del Sistema Solar cuyo Espíritu compenetra
todos nuestros mundos ha delegado parte de sus funciones a tres
grandes seres denominados el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo
quienes desarrollaron sus vehículos en el pasado a tal punto que
alcanzaron la conciencia de la más elevadas regiones de vibración
del Sistema Solar. El Padre es el Supremo Señor de la Mente, el
Hijo es el Supremo Arcángel y el Espíritu Santo o Jehová es el
Ángel Supremo y los tres encarnan respectivamente los tres
atributos del Divino Dios del Sistema Solar; Poder-Voluntad, Amor-
Sabiduría y Actividad-Creación, de los cuales recibimos el
Conocimiento Aplicado, el Amor Altruista y la Pureza de las
Emociones, fuerzas que fluyen a través de las regiones celestes.
El influjo del Espíritu Santo atraviesa la quinta región Astral, que es
el principal lugar de trabajo de los Ángeles, y gracias a él la pureza
emocional se incorpora al Espíritu como esencia de rectitud. El
fluido amoroso del Hijo corre por la paradisíaca sexta región, que es
el principal lugar de trabajo de los Arcángeles, e incorpora la
esencia del Amor Altruista en nuestros Egos permitiendo a los
habitantes de tal región disfrutar del Paraíso prometido y de la
belleza de un mundo donde la Confraternidad amorosa es la Ley
predominante. El influjo del Padre recorre la séptima región y es la
que brinda el manantial de Sabiduría al cual tienen acceso las
Almas avanzadas.
El sueño diario de los vivos es una recapitulación de la muerte y
todas las noches los Espíritus abandonan sus cuerpos densos junto
con los vehículos sutiles pero sin perder contacto con el mundo
Físico, anclados por el Cordón de Plata. Dependiendo de las
experiencias vividas durante el día y del nivel de evolución de cada
individuo. el Ego se   
desplaza mientras duerme por las distintas regiones del mundo del
Deseo, en tanto que repasa, ordena y revive los acontecimientos
del día que pasó. Aquellos que viven en las bajas pasiones irán a
las regiones infernales y purgatoriales en tanto que los de elevados
ideales irán a las regiones celestiales y recibirán el influjo
correspondiente de la Divinidad. Las almas más avanzadas
entrarán además en contacto con el impulso espiritual proveniente
del Divino Arquitecto del Sistema Solar en la región más alta del
Primer Cielo. Así como el grado de conciencia en el mundo celeste
en la existencia postmortem depende del nivel de evolución, así
mismo durante el sueño los menos evolucionados nada recordarán
de los mundos sutiles y las almas más avanzadas tendrán memoria
exacta de todo cuanto vieron e hicieron en los planos internos
mientras sus cuerpos dormitaban en el lecho. Cada Espíritu
recuerda o sueña según lo que vive y fue la intuición de este
conocimiento la que llevó a estudiar los sueños como medio de
descubrir los misterios del carácter ocultos en el inconsciente del
individuo.
El trabajo espiritual del desencarnado desde el Purgatorio hasta el
Primer Cielo le lleva usualmente varios centenares de años hasta
que finalmente, el Panorama de la Vida se agota y el impulso de
ascenso generado por el ego le lleva hacia más altas esferas
produciendo el colapso del Arquetipo del cuerpo astral en la tercera
región del mundo del Pensamiento. El Átomo Simiente del vehículo
emocional se rompe y sus fuerzas liberan toda la esencia
incorporada durante la vida terrestre y celeste las cuales son
absorbidas por la mente junto con las fuerzas provenientes del los
Átomos Simientes denso y etérico, que estaban en el cuerpo
Emocional. Entonces, el Espíritu abandona el cascarón de su
cuerpo de Deseos y penetra en el mundo del Pensamiento concreto
que es conocido como el Segundo Cielo. El cadáver o cascarón
abandonado del cuerpo de Deseos no se   
descompone a la misma velocidad que un cuerpo físico, sino que su
proceso de reintegración al mundo Astral puede durar centenares
de años puesto que la sustancia de ese mundo una vez ha sido
vitalizada tiene cierta vida propia y es capaz de actuar
independientemente aunque no esté animada por la fuerza del
Espíritu. Es por eso por lo que persisten las demoníacas creaciones
artificiales de las regiones infernales y las gloriosas formas
artificiales de los mundos celestiales.
Los cascarones astrales flotan en el ambiente y son capaces de
comunicar las emociones de sus antiguos dueños. En ocasiones
algunos elementales del astral entran en ellos, animándolos de tal
manera que parecen Espíritus con vida propia, de apariencia similar
a quienes una vez los habitaron. Muchos de éstos engañan
fácilmente a los médiums en las sesiones espiritistas y a muchos
pseudo meditadores o videntes negativos que creen comunicarse
con los Espíritus de sus dueños y quienes probablemente se
encuentran muy distantes y en imposibilidad temporal de acercarse
al plano físico.
Cuando un ser humano ha cultivado bajas pasiones durante su vida
y ha vivido muchas existencias dedicadas al placer, al vicio y al uso
destructivo de sus energías, su cuerpo emocional tiende a
cristalizarse de tal manera que cuando entra en la vida Astral tiene
muy poco o nada que hacer en las regiones celestiales. Entonces,
vive una existencia postmortem casi por completo en las regiones
infernales y purgatoriales y luego asciende al segundo cielo. Los
desechos de su cuerpo astral que han sido arrojados de sí por la
purificación dolorosa del alma, gravitan unos hacia otros formando
un cascarón tan cristalizado que tarda siglos en descomponerse en
el inframundo astral, comunicando las bajas pasiones y emociones
que le dieron vida.
  
Estos cuerpos demoníacos también son a veces animados por
elementales del bajo astral o por Espíritus apegados a la tierra. Son
tan densos que pueden aparecer fácilmente a la visión física sobre
todo si han gravitado hacia los cuerpos etéricos abandonados por
sus antiguos dueños que también están tan endurecidos y tardan
siglos en desvanecerse en el éter, debido a las duras condiciones
de quienes los habitaron alguna vez. Estas creaciones demoníacas
que viven en el Mundo del Deseo tienen casi una vida propia
complaciéndose en las emociones que encarnan e incitando a otros
a cometer crímenes o a arrastrarse por el mundo del vicio. A veces
llegan a durar muchos siglos y cuando sus antiguos dueños
reencarnan en el plano físico gravitan hacia ellos convirtiéndose en
demonios que los acompañan, tientan y mortifican durante toda la
vida.
Otras veces son capaces de desplazar de sus cuerpos a débiles
Espíritus de personas de condiciones morales y mentales muy
pobres, muchos de los cuales han sido suicidas de otras vidas, y se
convierten en verdaderos entes lunáticos de los cuales hay
centenares que vagan por la Tierra mientras los Egos dueños de
tales cuerpos permanecen en el Astral sin poder hacer nada para
recuperarlos. Así, aprenden una gran lección sobre el verdadero
valor del cuerpo Denso como instrumento único de manifestación
de las fuerzas de la conciencia en el plano Físico. Muchas
apariciones a personas de bajas vibraciones corresponden a esta
clase de demonios auto creados.
Muchos suicidas en sus futuras vidas tienen un miedo tan profundo
a la muerte, debido a las experiencias vividas en el Purgatorio, que
cuando ésta llega nuevamente desean regresar al Mundo Físico y
entonces tratan de desplazar a otros seres de sus cuerpos.
   
Algunos de estos suicidas así como otros Espíritus de bajas
vibraciones que han sido sacados de sus cuerpos por otros
espíritus obsesantes o cascarones astrales demoníacos, se
introducen en cuerpos de animales en su afán de existir en la Tierra
y quedan atrapados allí y sujetos a todo lo que les sucede a tales
cuerpos animales. En la antigüedad, al igual que hoy en día, esto
sucedía con frecuencia y muchos observadores clarividentes
creyeron que esto era un proceso natural de la vida y formularon la
doctrina de la transmigración de las almas que aún es creída por
algunas religiones orientales y otras sectas, según la cual los
hombres reencarnan en animales según la vida que llevaron
anteriormente.
A veces estas bestias humanas, espíritus o cascarones con
cuerpos animales aterrorizan a los habitantes de muchos bosques y
comarcas cometiendo crímenes horrendos. Muchas apariciones
tenebrosas han sido achacadas durante siglos a los Espíritus
Luciferes cuando la realidad es que éstos aunque rezagados siguen
siendo Ángeles de Luz desde su reincorporación al Plan Evolutivo
(Lucifer significa hacedor de luz). No deben confundirse con
aquellos Ángeles que aún no se han reincorporado al plan Divino y
que bajo las órdenes de Satán son los verdaderos emisarios del
mal siendo llamados Espíritus Satánicos quienes son verdaderos
entes maléficos. Los demás demonios y espectros son creaciones
humanas artificiales o entes con cuerpos anima-dos por cascarones
infernales: elementales del bajo astral o Espíritus apegados a la
Tierra.
El paso del Espíritu del Mundo del Deseo al del Pensamiento se
hace con plena conciencia. Al principio se experimenta una
maravillosa sensación de estar solo y sumergido en el Todo la cual
le trae una indecible felicidad. A este estado se le ha llamado El
Gran Silencio. El Ego está allí recubierto    
solamente por el caparazón de su mente y despojado de los
vehículos inferiores de las cuales ha llevado tan sólo su esencia a
través de las fuerzas de sus átomos simientes. Luego, el Espíritu
sigue ascendiendo y empieza a entrar a tono con el Mundo Mental.
Entonces, escucha la armonía musical que reina allí, pues el Plano
Mental es el mundo del Sonido Cósmico y allí resuena la Música de
las esferas y el cántico celeste que emiten los mundos creados, en
su infinito movimiento. El Segundo Cielo está conformado por las
cuatro primeras regiones llamadas la Región Mental Concreta,
donde están los Arquetipos de todo lo creado en los mundos
inferiores. Allí, la sensación del tiempo casi no existe y todo parece
un eterno presente donde predomina una enorme actividad. El
Segundo Cielo es la Cuna de la Mente y del Conocimiento
Verdadero de todas las cosas que han sido creadas. El Ego tiene
en aquel plano acceso al conocimiento de sus vidas anteriores y del
pasado de la humanidad entera, todo lo cual se halla en los
denominados archivos Akáshicos o Verdadera Memoria de la
Naturaleza, lugar donde los clarividentes verdaderos, seres
altamente desarrollados, obtienen sus informaciones acerca del
presente y pasado desarrollo del Sistema Solar.
El trabajo del Espíritu en este plano Mental Concreto consiste en
asimilar los frutos del trabajo mental realizado en la Tierra de tal
suerte que solamente los pensadores llevan vidas corrientes en
este mundo sutil. Los demás vivencian esta etapa como si fuera un
largo sueño pues sólo la expresión de las facultades intelectuales
en el mundo Físico adapta a la mente para percibir con plena
conciencia la vida en el Segundo Cielo. A la par con el trabajo de
asimilación de los frutos del pensamiento, se realiza allí un trabajo
extra en la preparación del futuro ambiente de la Tierra pues en la
cuarta región el Espíritu humano entra a formar parte de las
llamadas Fuerzas Arquetípicas o Fuerzas de la Naturaleza que
trabajan sobre los Arquetipos de todo cuanto existe bajo ese nivel
de vibración.  En la primera región están los Arquetipos de la forma
de la Tierra y de los cuerpos densos de todos los seres. El hombre
ayuda en la modificación de tales Arquetipos que en el futuro
cristalizarán como un cambio en los continentes, islas, mares,
montañas, etc. de acuerdo con las necesidades evolutivas del
planeta y sus especies. Así mismo, aprende a construir un cuerpo
Físico más perfecto, mejorando el anterior trabajo realizado por él
en otras vidas y del cual guarda memoria gracias a las fuerzas de
los Átomos Simientes incorporados a la Mente ahora. A medida que
los Espíritus evolucionan expresan nuevas facultades que requieren
órganos adaptados especialmente con las inclinaciones
individuales. El hombre como parte de las fuerzas sutiles en el
Mundo del Pensamiento colabora en la construcción de los cuerpos
Densos de aquellos que van a encarnar o en la reconstrucción de
los ya encarnados, bajo la guía de las Jerarquías Divinas, y así van
aprendiendo lo necesario acerca de las Leyes del Mundo de las
Formas a través de la construcción de cuerpos. También ayuda en
la modificación arquetípica de los cuerpos de las especies mineral,
vegetal y animal, quienes también requieren cambios adaptados en
su proceso evolutivo.
Otro tanto se hace en la Segunda Región Mental con los Arquetipos
de la vitalidad, aprendiendo el manejo de las leyes de la Región
Etérica y la construcción sabia de Cuerpos Vitales mejor adaptados.
Luego, asciende a la Tercera Región y trabaja sobre los Arquetipos
Emocionales y por último, en la Cuarta Región obra sobre la misma
Mente recibiendo más sabiduría de las Jerarquías Superiores. El
hombre aprende a ser un creador en el Plano Mental donde trabaja
sobre los Arquetipos, los cuales modifica con base en sus
experiencias anteriores y en ciertos trabajos realizados sobre los
cuerpos de los encarnados en la Tierra. Aprende a construir
mejores vehículos cada vez y luego, al  
encarnar en ellos, se da cuenta de los defectos que con-tienen y
pasa a corregirlos en su siguiente existencia postmortem. Cada Ego
trabaja de acuerdo con su nivel de evolución y aquellos que muy
poco han hecho en la Tierra con sus facultades mentales harán su
trabajo en los Mundos Mentales en forma inconsciente.
Una vez el Espíritu aprende lo necesario sobre el per-
feccionamiento de sus vehículos, y ayuda a preparar el nuevo
medio ambiente de la Tierra y cuando se ha agotado la asimilación
de experiencias por parte de la Mente, el Arquetipo de ésta se
colapsa en la Cuarta Región y el Ego abandona el cascarón de este
vehículo tomando únicamente las fuerzas del respectivo Átomo
Simiente. Entonces entra en el Tercer Cielo, el cual está formado
por las tres Regiones Superiores del Mundo Mental conocidos como
la región del Pensamiento Abstracto. Allí, el Espíritu retorna a su
verdadero hogar llevando tan sólo la esencia primordial de las
fuerzas de los Átomos Simientes de sus vehículos inferiores la cual
es asimilada por la conciencia del Espíritu.
En este lugar el ser se convierte en Espíritu puro y, vida tras vida, al
absorber la esencia de la experiencia de sus vehículos inferiores va
enriqueciéndose en Amor, Sabiduría y Poder Espiritual con los
cuales se va convirtiendo en un Alma Divina con capacidad
creadora. La llamada Alma está constituida por los frutos
espiritualizados de los tres cuerpos y a medida que va creciendo
aumenta el nivel de conciencia del Espíritu. En futuros períodos de
evolución dentro de cientos de miles de años, cuando los tres
vehículos inferiores hayan sido perfeccionados, el Alma del hombre
habrá llegado a su máxima expresión y será paulatinamente
absorbida por el Espíritu, la Chispa de la Llama Divina, quien de
esta manera habrá convertido todas sus facultades latentes en
poderes dinámicos.
   
El Tercer Cielo o Región del Pensamiento Abstracto es la
residencia de una elevadísima Jerarquía de seres denominados los
Señores de la Forma o Potestades quienes en este momento tienen
especialmente a su cargo la evolución humana. Ellos son los que
trabajan y organizan la vida allí, un mundo donde se encuentran las
Ideas Germinales que dan origen a todas las cosas y que son las
que permiten la existencia de los Arquetipos de la Región Concreta
vivificando los para que todas las formas puedan cristalizarse.
En el Tercer Cielo el Espíritu se encuentra en su casa espiritual
pero en verdad sólo tienen vida consciente allí aquellos que en la
Tierra han logrado trabajar la Mente Abstracta, tales como los
matemáticos, filósofos, inventores, músicos y altos pensadores,
todos los cuales trabajan con las Ideas Germinales. Durante la vida
en la Tierra, la mayoría de los seres humanos se hallan envueltos
en sus emociones y sus escasos pensamientos son referidos a su
propia personalidad sin ser, generalmente, de sus propias mentes
sino que han sido primero pensados por otros que son los
verdaderos creadores. Sólo unos pocos humanos piensan
realmente y son los que están en contacto con las ideas
germinales. Los demás tan sólo copian formas de pensamiento y
esquemas mentales y los usan en sus vidas. Por esto la gran
mayoría de la masa de la humanidad pasa en forma inconsciente
por el Tercer Cielo en un estado como de sueño profundo y
reparador.
En estas sutiles regiones, el Espíritu sumerge su conciencia dentro
de la Conciencia Divina del Arquitecto del Sistema Solar y puede
sentir un gran descanso del mundo de las Formas y de la vida en
planos inferiores. Este proceso de integración de experiencias a la
Vida Una de tan Excelso Ser le permite recordar que es un ser
diferenciado   e independiente pero perteneciente a la familia Solar dentro de cuyo
regente vivimos, nos movemos y existimos. El Ego se da cuenta por
contraste comparativo de qué tanto le falta por alcanzar el poder de
la Conciencia Divina. Allí, el Espíritu siente que crece
espiritualmente en cada encarnación pero que la meta está aún
lejana. Llega un tiempo en el cual, hasta los Egos que tienen cierta
vida consciente en el Tercer Cielo, entran en un período de
inconsciencia y descansan allí recuperando fuerzas espirituales
para prepararse a volver a la Tierra.
Más allá del Mundo del Pensamiento, en niveles superiores de
vibración, existen otros mundos, pero en el actual período de
evolución los seres humanos corrientes no van más arriba del
Mundo Mental. El trabajo consciente en esos niveles está reservado
a un lejano futuro cuando hayamos espiritualizado nuestros
vehículos inferiores de conciencia. En el Mundo del Pensamiento
Concreto se encuentra el punto de retorno de todos los Egos
humanos, pues allí no culmina la existencia del Espíritu en una
completa felicidad inconsciente ya que la Divina Consciencia será
uno de los atributos del Espíritu dentro del plan divino. El objetivo
de una vida humana no es el de alcanzar la felicidad pues está visto
que es imposible. En cada existencia tan sólo adquirimos
experiencia para desarrollar y transformar nuestros poderes
espirituales latentes en facultades conscientes que permitan una
mayor oportunidad de servicio real, divino e inteligente que colabore
con el plan evolutivo del Sistema Solar. Cada criatura en desarrollo
hace parte, como célula, del Divino Cuerpo Cósmico dentro del cual
espiritualiza materia para Dios quien aprende a evolucionar en este
vehículo universal, pues el Arquitecto de nuestro sistema también
evoluciona dentro de su grandeza y gloria ya que el movimiento
divino ordenado se llama evolución y hace parte de los atributos del
Supremo Ser cuya expresión la constituyen
 las Jerarquías elevadas del Cosmos. La evolución a través de los
planos inferiores tiene tres objetivos primordiales: la
espiritualización del carácter, el desarrollo de la voluntad para dirigir
las facultades logradas por la experiencia y el desarrollo de la
mente creadora que nos convertirá un día en jerarquías del Plan
Evolutivo. A través de este proceso aprenderemos a conocer y
manejar toda la materia y las leyes de los planos más densos del
Sistema Solar para ser creadores en él.
Para obtener el logro de esta meta es necesario qué el Espíritu
renazca en la Tierra muchísimas veces pues una sola vida no es
suficiente para alcanzar la Divina Perfección. Así que, una vez el
Ego asimila el fruto de su vida anterior, siente el impulso de nuevas
experiencias y esto lo impulsa en forma casi inevitable hacia la
reencarnación.
  
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del libro  "El Misterio de la Vida:  Antes y después de la muerte"
José Vicente Ortiz Zárate

digitalizado por JMF12-2-15

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