jueves, 12 de febrero de 2015

EL CAMINO DE RETORNO A LA TIERRA




EL CAMINO DE RETORNO A LA TIERRA 


Así como existe un procedimiento exacto a seguir una vez el 
individuo ha desencarnado, el camino de vuelta a la escuela de la 
experiencia, la vida en la Tierra, obedece a ciertas leyes 
gobernadas por las Jerarquías Superiores y por Principios de la 
Naturaleza. 

El impulso espiritual que lleva al Ego a renacer le hace soñar con 
escenas de ciertas experiencias que desearía tener. Estos sueños 
son realmente representaciones ideales en la conciencia del 
Espíritu, puesto que allí carece de Mente. La evocación de estas 
ideas llama la atención de los llamados Ángeles del Destino 
quienes vienen en su ayuda. Estos tienen a su cargo la tarea de 
asistir a los que están por nacer. Entre estas criaturas celestes hay 
cuatro denominados Los Cuatro Ángeles Archiveros quienes son 
los encargados de custodiar las memorias de las vidas de todos los 
seres. Ellos le muestran al Ego la suma de acciones iniciadas en 
vidas anteriores y que necesariamente deben concluir pues hemos 
sembrado muchas causas en el Plano Físico que generan ciertos 
efectos en el mismo. A pesar de que en la existencia postmortem 
en el proceso purgatorial el Ego recibe dolor a nivel emocional, 
proporcional a sus errores del pasado, y del cual deriva cierta 
conciencia de Rectitud, las causas generadas en el Plano Denso 
subsisten como tales y llaman al Ego a enfrentarse a sus efectos en 
el mismo lugar,
pues ciertas deudas del Destino, deben ser canceladas. Este 
proceso de cancelación está mediado por la Ley de Causalidad. La 
suma de causas negativas y positivas, las unas que generaron 
deudas y las otras que atrajeron merecimientos es conocida como 
la Ley del Karma-Darma o Ley de Causalidad. Durante todas las 
vidas vemos la acción de este principio Universal, siendo al 
comienzo de nuestra evolución mayor el Karma (negativo) que el 
Darma (positivo) debido a la inexperiencia del Ego. Con el tiempo, 
al aumentar la conciencia de los actos, el Espíritu genera más 
Darma u oportunidad de recibir el influjo positivo de ciertas fuerzas 
favorables a él, en planos más densos. Los Ángeles Archiveros 
muestran al espíritu la historia karmática de la cual hay varios 
apartes: 

1. El Karma - Darma acumulado que está constituido por 
aquellas deudas o merecimientos a los que el Ego ha dado cierta 
espera para su cancelación y lo cual le es hasta cierto punto 
permitido por la Ley de Causalidad. 

2. El Karma - Darma de Destino maduro que incluye todas
aquellas deudas o merecimientos para los cuales ya no hay más 
espera. Deben ser cancelados necesariamente en la vida siguiente. 

El karma de destino maduro afecta a aquellos Egos que han 
transgredido la misma ley natural vida tras vida y que han dado ya 
una larga espera para el justo pago. Los molinos de Dios se dice 
que pueden moler muy despacio pero demasiado fino y no hay 
deuda que pueda ser eludida ante la justicia divina. Toda acción 
malvada recibe tarde o temprano su castigo y todo acto de amor 
traerá con el tiempo la justa recompensa. El destino maduro 
constituye aquella parte de los acontecimientos de la vida que no 
pueden ser evitados. Son ineludibles a menos que el Ego sufra una
transformación espiritual que le permita comprender a cabalidad 
las leyes que transgredió y que además haga un acto de sacrificio
muy grande con una vida dedicada por completo al servicio 
desinteresado y amoroso a la humanidad. 

Como generalmente las tendencias hacia nuestras malas acciones 
persisten vida tras vida, cuando el Espíritu no las ha regenerado, 
muy pocos están dispuestos a pagar el precio que la Ley de 
Causalidad exige y por eso se dice generalmente que el destino 
maduro es ineludible, aún para los grandes seres. Se cuenta una 
anécdota donde el profeta Elías se enojó en una ocasión contra 
algunos hombres quienes le dijeron que no era verdad que la 
Divinidad estaba con él y su fuerza espiritual era una falsedad. En 
su ira, hizo llover fuego del cielo para demostrar su poder espiritual 
cometiendo tan grave error que muchos hombres perecieron bajo 
tal exhibición. En la siguiente vida, Elías encarna siendo Juan el 
Bautista quien dedicó toda su existencia a preparar la venida de 
Cristo, en una vida de completa renunciación y servicio a los 
demás. Sin embargo, las fuerzas que generó en el pasado segando 
vidas humanas se volvieron contra él y lo llevaron a ser decapitado 
por orden de Herodes. Ni siquiera el mismo Jesús el Cristo pudo 
hacer nada por él. Dice la Ley oculta que el destino del transgresor 
es muy duro y es una gran verdad pues está fuera del poder del 
hombre el impedir la cancelación de una deuda del destino cuando
el Espíritu no ha hecho méritos para transmutarlo en Darma. 

Los Egos en el Tercer Cielo deben necesariamente enfrentar su
Karma-Darma y es así como en común acuerdo con los Ángeles 
Archiveros escogen el que desean cancelar y hacen conciencia del 
que necesariamente tienen que liquidar. Es el mismo Ego en toda 
su lucidez espiritual, el que decide la parte de deudas que serán 
pagadas de su Karma acumulado. 

Después de esta revisión del Karma-Darma y teniendo en cuenta 
además el deseo de nuevas experiencias del Ego, los Ángeles del 
Destino muestran al Espíritu de los por nacer, un panorama de las 
probables vidas que podrían estar de acuerdo con sus necesidades. 

En esas probables vidas, están implicados muchos Egos con los 
cuales se han contraído relaciones buenas y también deudas en 
pasadas encarnaciones. Unos nos deberán y a otros deberemos, 
de tal suerte que cada vez que se elabora un panorama probable, 
se da la oportunidad de cancelación de deudas para varios seres a 
la vez. Solamente la inteligencia y sabiduría de los Ángeles del 
Destino es capaz de prever el desarrollo de futuros 
acontecimientos, eslabonando las múltiples causas que
encadenarán la vida de muchos Espíritus. 

De entre estos panoramas que el Ego vislumbra, selecciona uno, en 
uso de su libre albedrío y es necesario aclarar que los escenarios
de los acontecimientos por suceder se refieren tan solo a los 
hechos principales, teniendo cada ser libertad en cuanto a los 
detalles. Puede decirse con toda verdad que en el Tercer Cielo todo 
Espíritu ha visto la futura vida por vivir. En este panorama mostrado 
por los Ángeles del Destino, las etapas de la existencia se suceden 
desde la cuna a la tumba para mostrar como ciertas causas 

contraídas con anterioridad generarán ciertos efectos. En esto 
difiere del panorama observado por el Ego al morir, donde se ven
las modificaciones posibles que el Ego introdujo en su ya planeada 
existencia. Aquí las escenas transcurren desde la tumba a la cuna, 
en orden inverso de como ocurrieron, para mostrar los efectos que 
fueron generados por ciertas causas de la vida precedente. 


Una vez el Espíritu ha elegido su futura existencia, ya no puede 
retroceder, pues los Ángeles del Destino manipulan 
ciertas energías que eslabonan y canalizan las causas por e! 
camino del panorama evocado, y el Karma-Darma del destino es 
por así decirlo disparado en una ineludible dirección. Muchos se 
preguntarán sin duda alguna como es posible que hayan escogido 
vidas de sufrimiento en el Tercer Cielo si no son capaces de 
superarlo. Es necesario aclarar que allí el grado de conciencia 
espiritual es muy diferente. En el Mundo Denso, tenemos claridad 
con respecto a las cosas materiales pero no en cuanto a lo 
espiritual, en tanto que en el Tercer Cielo la conciencia es 
verdaderamente del Espíritu, el cual, conoce a cabalidad el tipo de 
lecciones que necesita aprender para su progreso. Aquí en la Tierra 
esa memoria se ha perdido, debido a la cristalización y 
densificación propia de los vehículos inferiores y no podemos 
comprender muchos de los acontecimientos del vivir diario. Cada 
vehículo que el Ego posee, es un velo que oscurece la conciencia 
del Alma y este proceso es necesario al Espíritu. Si recordáramos 
durante nuestra estadía en el Mundo Físico nuestras vidas 
anteriores, nuestra conciencia se enfocaría en el pasado y 
viviríamos en las emociones de otras encarnaciones desviando el 
trabajo de la vida presente. Generalmente en cada existencia 
mejoramos nuestra manera de actuar, de sentir y de pensar y este 
proceso de evolución nos haría mirar al pasado con remordimiento 
y horror por el mal cometido. Nuestra mejor vida siempre será la 
de ahora por cuanto nuestra conciencia actual es la 
quintaesencia de todas las encarnaciones pasadas. 

La Ley de Causalidad reúne en cada existencia a los amigos y 
enemigos del pasado tratando de lograr un maravilloso reencuentro 
si se trata de las primeras, o un equilibrio armónico a través de una 
relación que favorezca el amor si se trata de los segundos. Aquellos 
que se han odiado mucho quizá nazcan como hermanos para 
aprender a compartir. Quien ha segado la vida a otros quizás hará 
de madre para dar lo quitado anteriormente. El que vivió con la abundancia y el 
derroche tal vez nazca en la miseria para aprender a apreciar por la 
carencia lo valioso de los bienes materiales. El que vivió en la 
pobreza y supo compartir lo poco que tenía ganará el derecho a la 
administración de muchos bienes y reencarnará en la abundancia. 
Todos los acontecimientos de nuestras vidas suceden porque 
nosotros los provocamos y cada cosa que nos es dada o no es 
quitada lo es en función de la Ley de Causalidad. El Karma es 
infalible y cada cual sólo podrá cosechar lo que ha sembrado y 
nada más. Si deseamos buenos frutos, plantemos buenas semillas 
para el mañana. 

Todos los seres que nos rodean son el reflejo de nuestra Alma y 
cada uno posee en su cuerpo, en su carácter o en su pensamiento 
algo en lo cual se asemeja a nosotros. Lo que más nos gusta de los 
demás, lo es por afinidad en nuestras vibraciones y aquello que 
más detestamos de otros es lo que tal vez fuimos en el pasado y no 
queremos recordar. Cada ser humano que se cruza en nuestras 
vidas nos trae un conocimiento del pasado, así como la brisa trae la 
fragancia de lejanos bosques. De todos debemos aprender puesto 
que han sido colocados a nuestro alrededor por los Ángeles del 
Destino cumpliendo una ley de afinidad debido a que parecidos 
fuimos en vidas anteriores. Nada nos llega por azar, nada es 
casual, nada es producto de la mala o buena suerte, las cuales no 
existen. Todo es el resultado de nuestras acciones anteriores pues 
cada ser humano es el Arquitecto de su propio destino y ni el más 
pequeño pétalo de una flor cae al suelo sin la Voluntad Divina. Aún 
en el dolor y el sacrificio, en la angustia y la enfermedad, está la 
mano de la Justicia Suprema que cobra una antigua deuda. 

Cada error de una vida precedente se reflejará en las futuras 
siempre y esto es lo que hace que sean tan diferentes 
todos los individuos, así como las condiciones en que encarnan. 
Cada ser humano recibe lo que merece y lo que necesita para 
aprender una nueva lección o repasar una mal aprendida en la 
escuela de la experiencia. Aquellos que reniegan de sus vidas 
reniegan de sí mismos porque fueron ellos quienes las escogieron. 
Cada fuerza mal empleada a nivel físico, vital, emocional y mental 
se reflejará en existencias posteriores como un defecto en la 
construcción de los vehículos o cuerpos con los cuales reencarnará 
de tal suerte que todas las taras genéticas obedecen a la Ley de 
Causalidad y, aunque es cierto que son transmitidas por herencia, 
también lo es el hecho de que previamente elegimos a los padres 
que las hicieron posibles. Cada parte de nuestros cuerpos 
representa una fuerza cósmica y funciona gracias a ella. La 
Astrología esotérica y la Filosofía oculta nos revelan estas 
correspondencias y arrojan luz acerca de nuestras fallas pasadas y 
de la manera de corregirlas. Una vez elegida la vida futura, el 
Espíritu inicia su camino de descenso hacia la materia y se 
sumerge en las sutiles vibraciones del mundo del Pensamiento 
Concreto, en la Región de los Arquetipos. Allí, bajo la instrucción y 
guía de los Señores de la Mente, Arcángeles y Ángeles, trabaja en 
la modificación de los Arquetipos de sus futuros cuerpos durante un 
cierto tiempo, después del cual se inicia el verdadero camino de 
retorno. El Espíritu despierta las fuerzas del Átomo Simiente de la 
Mente, el cual entra en vibración armónica con el Arquetipo de su 
cuerpo Mental y se inicia en el Segundo Cielo un proceso de 
recolección de materiales para el nuevo vehículo, dirigido por la 
Jerarquía de los Señores de la Mente. El Átomo Simiente se forma 
por la reorganización de las fuerzas que liberó en otras 
encarnaciones y ahora atrae hacia sí cierta cantidad de sustancia 
del mundo del Pensamiento Concreto, que es afín al trabajo 
desarrollado por el Ego con este vehículo Mental en vidas 
anteriores, más la experiencia alcanzada en la existencia 
postmortem. 

El Ego desciende región por región atrayendo material de cada una 
de ellas como si su Átomo Simiente fuera un imán cuyo poder de 
atracción depende por entero de la actividad desarrollada por el ser 
con esta calidad de sustancia. Nadie puede habitar en un cuerpo 
mejor de aquel que es capaz de construir y al cual tiene derecho 
por ley kármica. Quienes ejercieron activamente el pensamiento en 
vidas anteriores podrán construir una mente con gran cantidad de 
materia mental y quienes apenas aprenden a pensar sólo podrán 
incorporar poca energía de estas regiones y tendrán mentes pobres 
y débiles. 

La cantidad y calidad de sustancia de cada región que sea atraída 
por el Átomo Simiente, condicionará en cierta medida la futura 
existencia del individuo. Si predomina el material de la cuarta 
región, la de los Arquetipos mentales, el sujeto se inclinará por el 
estudio filosófico, esotérico, artístico, abstracto y sublime. Si es más 
abundante la sustancia de la tercera región, la de los Arquetipos 
emocionales, habrá tendencia a investigar en asuntos relacionados 
con las emociones humanas. Si es la segunda región la que aporta 
más energía, el interés intelectual se enfocará hacia las ciencias 
que estudian los fenómenos de la vida pues esta región 
corresponde a los Arquetipos Vitales. Y si predomina la sustancia 
de la primera región, la de los Arquetipos de la Forma, será el 
estudio de éstas lo que llame la atención de la persona. 

El material mental es incorporado formando una campana con el 
Átomo Simiente encerrado en la cúspide. Cada capa se va 
incorporando en forma sucesiva en el interior a través de la base 
que permanece abierta. Cuando el individuo ha descendido hasta la 
región mental más densa, ha terminado de recolectar los materiales 
de su futura mente y ésta entra en un largo período de gestación 
que dura varios años, así como el cuerpo denso entra en 
incubación dentro del vientre de la madre. Una especie de placenta 
de materia mental rodea el interior y exterior de la campana 
formada por las diversas capas y, a través de ella, la mente en 
formación es nutrida por las fuerzas del mundo del pensamiento en 
un proceso dirigido por el Átomo Simiente. Las fuerzas 
incorporadas en los Arquetipos impulsan al Espíritu a descender 
hacia más densas regiones para buscar la cristalización de cada 
uno de los respectivos cuerpos. El Ego se sumerge luego en el 
mundo Astral, y la energía arquetípica despierta las fuerzas del 
Átomo Simiente de su cuerpo Emocional, el cual se integra e inicia 
un proceso de reconstrucción similar al realizado para la mente y 
dirigido por los Arcángeles, expertos constructores de cuerpos de 
Deseos. La calidad de las emociones del Espíritu por nacer 
dependerá de la estructura de su cuerpo Astral y ésta queda 
determinada por la cantidad de sustancia emocional incorporada de 
cada región del mundo del Deseo. La misma ley de atracción de 
materia rige, de tal manera que sólo podemos construir un vehículo 
Emocional afín con la cantidad y calidad de emociones trabajadas 
en vidas y experiencias postmortem anteriores (la Ley de Causa y 
Efecto opera en todos los planos). En la séptima región Astral se 
recolecta el material que permite desarrollar poderes espirituales y 
entrar en contacto con la Divinidad y esto sólo lo harán los Egos 
más desarrollados. En la sexta región está la sustancia que permite 
el impulso emocional que nos inclina hacia el Bien, distinguiendo 
claramente entre lo bueno y lo perverso. En la quinta región está el 
material que permite vivir más intensamente las experiencias 
emotivas extrayendo la parte esencial de ellos. En la cuarta región 
se incorpora el material que da la capacidad verdadera de sentir sin 
sensiblerías, despertando nuestros sentimientos de interés hacia la 
vida de todas las cosas. Cuando hay poca materia de esta calidad 
la persona es apática, indiferente y fría ante los 
acontecimientos de la vida y pierde el fruto de la experiencia. En las 
tres regiones inferiores está el material que incita a las bajas 
pasiones y deseos egoístas. Quienes han alimentado esta forma de 
sentir, recolectarán aquí gran cantidad de sustancia y muy poca de 
las anteriores regiones. En mayor o menor cantidad, todos los seres 
humanos corrientes atraen material de todas las regiones del Astral. 
Sólo las almas avanzadas traen sus cuerpos emocionales libres de 
sustancia del bajo Astral. La energía o materia de cada nivel se 
incorpora dentro de la campana previamente formada por la Mente, 
en forma de capas sucesivas, y una vez el Ego ha descendido a la 
más densa región se recubren de una especie de placenta Astral a 
través de la cual el futuro cuerpo Emocional que entra en gestación 
se nutre de fuerzas del mundo del Deseo. Al entrar en el mundo 
Físico a través de la región Etérica, el Espíritu lleva sus dos cuerpos 
superiores en incubación en forma de campana, el Astral al interior 
y el Mental al exterior de ella. 

A medida que el Ego desciende va perdiendo la claridad de su 
conciencia espiritual. Cada vehículo incorporado es como una 
venda que vela la visión de los planos sutiles y la enfoca hacia los 
planos densos, así que al entrar en la región Etérica, el Espíritu trae 
muy poca conciencia de su sabiduría espiritual. Allí es dirigido y 
ayudado por los Ángeles, expertos constructores de cuerpos 
Vitales. Las fuerzas del Átomo Simiente del cuerpo Etérico 
despiertan por la resonancia del Arquetipo y se inicia el proceso de 
reconstrucción del vehículo. El material es tomado bajo la misma 
ley de atracción ya descrita pero la organización estructural está a 
cargo de los Ángeles del Destino quienes trabajan directamente en 
la construcción de este cuerpo ayudado por los Espíritus de la 
Naturaleza quienes pasan a ser los obreros de tan genial obra. Las 
Salamandras trabajan en la incorporación del Éter Lumínico, las 
Sílfides en la del Éter Reflector, las Ondinas 
trabajan con el Éter de Vida y los Gnomos con el Éter Químico 
incluyendo a las Hadas en esta labor. Estas criaturas moldean el 
cuerpo Vital órgano por órgano dirigidos por los Ángeles del 
Destino, de tal forma que se llegue a un tipo especial de cerebro y 
sistema nervioso. Los Ángeles Archiveros, quienes custodian las 
memorias de las vidas de todos los hombres, incorporan en el Éter 
Reflector del vehículo en formación una impresión que contiene las 
escenas de los principales acontecimientos de la vida futura, tal 
como fue escogida y visualizada por el Espíritu en el Tercer Cielo. 

El Ego por nacer hace sobre su cuerpo Vital un pequeño trabajo 
original y es él quien incorpora la esencia sutil de sus primitivos 
vehículos etéricos contenida en el Átomo Simiente. 

El cuerpo Vital es el punto de conexión entre los vehículos 
superiores y el cuerpo Denso, y constituye un vínculo entre las 
fuerzas arquetípicas y el plano Físico. El Éter Reflector conecta el 
Arquetipo mental de la cuarta región con el cerebro, permitiendo al 
Espíritu transmitir el pensamiento hacia el plano físico y obtener la 
memoria de la vida. El Éter Lumínico conecta el Arquetipo 
Emocional de la tercera región mental, con el corazón físico 
permitiendo la producción de calor en la sangre y la percepción a 
través de los sentidos. El Éter de Vida conecta el Arquetipo Vital, de 
la segunda región del mundo del Pensamiento, con los órganos 
sexuales. Este Éter define el sexo del individuo y lo capacita para la 
procreación. El Éter Químico conecta el Arquetipo de la forma 
física, de la primera región mental, con el bazo denso permitiendo la 
entrada del Éter Solar y capacitando al organismo para las 
funciones de asimilación y excreción. 

Cuando termina la construcción del cuerpo Etérico por los Ángeles 
del Destino y los Espíritus de la Naturaleza, su Átomo Simiente es 
conectado con los Átomos Simientes de 
los otros cuerpos formando el Cordón de Plata. El Cuerpo Vital es 
rodeado por una placenta de sustancia etérica y entra en gestación 
siendo nutrido por fuerzas etéricas y estando cubierto por la 
campana de los cuerpos de Deseos y Mental. La cantidad de cada 
éter incorporado depende del uso de ciertas energías en vidas 
anteriores. Durante la existencia física, la abundancia en las 
comidas exige mucho Éter Químico, el cual se consume en los 
procesos de asimilación y excreción y debe ser repuesto 
continuamente, en detrimento de los demás éteres. El hombre que 
utilice mucha fuerza sexual gastará mucho Éter de Vida el cual 
debe ser tomado del plano Etérico pero disminuyendo la cantidad 
de éteres superiores. Por lo contrario, el que desarrolla su vida 
emocional cultivando nobles sentimientos y su vida intelectual 
sembrando elevados ideales, recibirá grandes cantidades de éteres 
Lumínico y Reflector, disminuyendo los inferiores y perdiendo 
apetito por las comidas copiosas y los placeres sexuales, pero 
ganando la capacidad de permitir una clara expresión del Espíritu a 
través de sus facultades mentales y de una correcta percepción. El 
cuerpo Vital registra en la memoria del Éter Reflector el uso de cada 
uno de los éteres y ésta es incorporada al Átomo Simiente 
despertando en el momento de la construcción del vehículo en cada 
existencia antenatal y determinando la afinidad por los diferentes 
materiales etéricos. 

El cuerpo Vital en incubación, junto con los vehículos de Deseos y 
Mental, son colocados dentro de la matriz de la futura madre mucho 
antes de que ocurra la fecundación biológica en el cuerpo Denso. 

En una fecha oportuna, calculada de acuerdo con ciertas posiciones 
planetarias, el Átomo Simiente del cuerpo Físico es colocado en la 
cabeza de uno de los espermatozoides del futuro padre. Tal fecha 
coincide con el ciclo astrológico de fecundación en la madre y en el 
padre, y favorece cósmicamente la unión de éstos para que 
se lleve a cabo el contacto entre el espermatozoide que porta el 
Átomo Simiente y el óvulo de la madre que está conectado con la 
fuerza vibratoria del Átomo Simiente del cuerpo Etérico. Cuando 
esto sucede, el Arquetipo de la Forma en el mundo mental pone en
actividad las fuerzas del Átomo Simiente del vehículo Denso y tiene 
lugar el comienzo del proceso biológico de fecundación, 
construcción e incubación del cuerpo Denso. Para esta obra es 
utilizado el material genético de los progenitores, el cual es 
debidamente combinado y activado. Este es un proceso sabiamente 
dirigido y no solamente un acontecimiento biológico favorecido por 
el azar. 

A partir de materiales del cuerpo de la madre, el núcleo formado 
incorpora sustancia de las tres regiones del mundo Físico, de 
acuerdo con la afinidad kármica por cierta cantidad y calidad, y en 
concordancia con el molde del cuerpo Etérico, el cual constituye la 
verdadera matriz cristalizante. Así como el hielo se forma por 
densificación de moléculas de agua en torno a ciertas líneas de 
fuerza invisibles, así mismo el cuerpo Denso es moldeado órgano 
por órgano en torno a las líneas de fuerza del cuerpo Vital. El 
cuerpo Físico también es rodeado por una placenta de materia a 
través de la cual se nutre de materiales físicos, entrando en 
incubación por un período aproximado de diez meses lunares. 

Después de la fecundación, el Ego entra al cuerpo de la madre en 
un tiempo comprendido entre los dieciocho a veintiún días de la 
gestación, durante los cuales las energías de la mujer actúan sobre 
él iniciando la obra de construcción del futuro vehículo. Es allí, 
cuando el Espíritu desciende realmente al plano Físico, donde su 
grado de conciencia de los planos sutiles es mínimo y su conciencia 
de vigilia en el plano denso es máxima. Otro velo cae entonces 
sobre él y toda su grandiosa sabiduría permanece latente en la 
Supra-conciencia. Es por esto por lo que realmente es poco el 
trabajo que el Ego puede hacer sobre su cuerpo Físico si bien él 
mismo fue quien construyó el Arquetipo que permite su 
cristalización. Al tiempo de penetrar al mundo de las formas dentro 
del cuerpo de la madre, el espíritu se introduce en su envoltura 
física y, a través de la cabeza del Cuerpo Etérico, absorbe los 
vehículos superiores que estaban rodeándolo en forma de 
campana, la cual se cierra entonces por su base. El espíritu incuba 
desde allí sus cuerpos hasta el respectivo nacimiento. Los Espíritus 
de la Naturaleza y las Fuerzas Arquetípicas del plano mental 
regulan las líneas energéticas que permiten la cristalización de cada 
parte del organismo. El momento de la conformación de las 
diversas estructuras físicas está regulado por fuerzas cósmicas ya 
que los seres espirituales que ayudan en el proceso trabajan con la 
armonía celeste. El movimiento de los planetas, el Sol y la Luna en 
el espacio, produce la armonía de las esferas y bajo este ritmo 
trabajan los constructores de la forma. En cada instante una nueva 
configuración astrológica tiene lugar y ésta marca una combinación 
diferente de las fuerzas áuricas de los Espíritus Planetarios, una 
nueva angulación de sus poderosos rayos, los cuales van 
moldeando el templo del Ego bajo el ritmo de una sinfonía cósmica 
inaudible para el oído del profano. 

La Luna ejerce una poderosa fuerza cristalizante y es para el 
hombre el segundero del reloj que marca la construcción de cada 
parte del cuerpo y la realización de cada acto en la vida física. 
El proceso de la gestación es una recapitulación a gran velocidad 
del proceso de evolución del cuerpo Denso del hombre durante los 
cientos de miles de millones de años. Los primeros órganos que se 
desarrollaron hace largas edades son los primeros en aparecer en 
el feto y los últimos en consolidarse 
son la más reciente adquisición en la espiral evolutiva. Los Espíritus 
de la Naturaleza vienen a ser los obreros de la obra, y a través de 
su trabajo sobre las fuerzas etéricas de cristalización actúan en 
forma indirecta sobre la materia. Los Gnomos se relacionan con los 
sólidos que se incorporan al cuerpo, y especialmente con las partes 
más cristalizadas como los huesos. Las Ondinas trabajan sobre los 
líquidos, las Sílfides sobre los gases y las Salamandras sobre el 
llamado fuego espíritu-espinal que fluye dentro de la columna 
vertebral, el cual permite la vida en el plano Físico y sobre el cual se 
recibe el impacto vibracional de resonancia del Arquetipo del cuerpo 
Denso. Un sonido, una octava inferior al sonido cósmico del plano 
mental, resuena allí y hace vibrar como un diapasón a todas las 
células del cuerpo para mantener la estructura. También actúan las 
Salamandras en los procesos de combustión de energías internas 
para la generación del calor de la sangre, la cual es la que 
finalmente lleva la vitalidad a cada órgano. 

Cuando el Ego entra al interior de sus vehículos, a los dieciocho a 
veintiún días de la fecundación, al atravesar la barrera de su cuerpo 
Etérico, ve en el Éter Reflector el panorama de su vida futura que 
ha sido impreso allí por los Ángeles del Destino. Este momento es 
de singular importancia para el Espíritu ya que allí la memoria supra 
consciente no está a su alcance y el velo de la carne le impide 
comprender con sabiduría el porqué de cada acontecimiento. El 
Espíritu recibe un fuerte impacto y resulta que en ocasiones 
algunos Egos se resisten a afrontar la existencia que vislumbran por 
parecerles dura y causan grandes daños a la estructura general de 
los cuerpos al tratar de huir y desconectarse del plano Físico, lo 
cual ya no es posible. Lo único que se logra es una desconexión 
parcial o total entre los vehículos, con desastrosas consecuencias. 

Si se rompe la conexión entre el Espíritu y los cuerpos, éstos 
tenderán a obrar por sí solos 
durante la vida física y el individuo será solamente un 
desequilibrado con inteligencia. Muchos de los autores intelectuales 
de grandes crímenes corresponden a esta clase. Si la estructura se 
rompe entre los vehículos Mental y Astral, el sujeto puede llegar a 
convertirse en un loco furioso, alguien sin control sobre las 
emociones, las cuales no pueden ser refrenadas por la Mente. Si la 
ruptura ocurre entre los cuerpos Emocional y Etérico, el individuo 
será alguien sin incentivo para la acción, uno que vegeta realmente. 

Si la ruptura sucede entre los cuerpos Vital y Físico, el resultado 
será una existencia vegetal. La desconexión entre los diferentes 
vehículos a que nos hemos referido se trata más bien de un 
desencajonamiento de los cuerpos, los cuales están unidos en 
ciertas partes especiales, pues realmente los cuerpos siempre 
permanecen conectados por el Cordón de Plata que va de un 
Átomo Simiente al otro punto. Muchos casos de enfermedad, 
idiotez, manía o locura tienen sus raíces en los varios intentos de 
muchos Egos por escapar a una dura existencia física. 

Si la madre decide abortar todo el plan se habrá ido por tierra. Todo 
el trabajo de muchas Jerarquías será echado a pique. Toda la 
sabiduría empleada en el proceso habrá sido pisoteada por quien 
comete tan horrible crimen. El Ego tendrá que volver al mundo del 
Deseo y estará allí en la misma condición que los niños que mueren 
antes de los catorce años. Deberá esperar una nueva oportunidad, 
un nuevo acuerdo con los Señores del Destino, un cambio en el 
panorama de la vida, y una nueva reconstrucción del cuerpo 
Etérico. Todo deberá ser rehecho. El acto cometido por la mujer 
será tenido en cuenta en los planos sutiles y en una próxima 
ocasión, cuando ella desee engendrar, muy pocos Egos desearán 
encarnar allí, lo cual resultará muy seguramente en un caso de 
esterilidad. Igual le sucederá al padre que consintió o forzó el aborto 
y tal vez al médico 
Inconsciente que lo practicó, si bien parece que a éste le irá peor 
por colocar su conocimiento al servicio del crimen. A veces ocurren 
sin embargo abortos espontáneos. Algunos lo son realmente en 
tanto que otros lo son aparentemente pues obedecen a descuidos 
conscientes durante la gestación o al rechazo generado al conocer 
la noticia del embarazo. Los verdaderos abortos espontáneos 
ocurren porque algunos Espíritus necesitan venir a la existencia 
física únicamente a construir un nuevo cuerpo Vital donde les sean 
impresas, por los Ángeles compasivos, las experiencias que 
perdieron de sus pasadas vidas de acuerdo con las circunstancias 
ya expuestas en otra parte de esta obra. En tales casos, el 
sufrimiento causado a la madre por la aparente pérdida de su hijo 
está de acuerdo con la Ley de Consecuencia. En muchos de estos 
casos las madres fueron conscientes en otras vidas de abortos 
voluntarios o de crímenes. A través de esta experiencia aprenden a 
apreciar el valor de una vida humana. 

Si todo transcurre normalmente llegará el día del nacimiento del 
cuerpo físico, lo cual es un acontecimiento verdaderamente 
maravilloso para todo aquel que pueda verlo desde los planos 
internos. A la entrada a la existencia, un ser humano respira por 
primera vez en un momento cósmico exacto, marcado por 
determinada configuración en las posiciones planetarias. A tal 
hecho concurren todas las Jerarquías que hicieron posible la 
culminación de la obra: Señores de la Forma, Señores de la Mente, 
Arcángeles, Ángeles, Espíritus Celestes y Espíritus de la 
Naturaleza, quienes acuden al magno acontecimiento y envuelven 
con sus auras y sutiles vibraciones al neonato. 

Los planetas visibles son los cuerpos físicos de seres espirituales 
de alta Jerarquía (Los Siete Espíritus ante el trono de Dios), y los 
planos sutiles denominados región 
Etérica. mundo Astral y mundo del Pensamiento, no son otra cosa 
que los gigantescos cuerpos Etéricos, Astrales y Mentales de tales 
seres, cuyas auras se expanden a miles de kilómetros en el 
espacio, bañándolo con sus poderosas irradiaciones, las cuales 
influencian a todos los seres a quienes llegan. El ángulo del rayo es 
el que determina tal influencia y ciertas configuraciones angulares 
predisponen a tendencias específicas en los seres humanos. 

Al momento de respirar por vez primera, lo cual sigue al nacimiento, 
una gigantesca implosión de fuerzas cósmicas es vista en el aura 
del recién nacido. Es un espectáculo fantástico y multicolor. Todas 
estas fuerzas plasmadas en el Éter en el momento exacto, son 
inyectadas en la sangre, al tiempo que dejan una impresión 
indeleble en el Éter Reflector del Cuerpo Vital. Tal impacto de 
fuerzas cósmicas impelentes coincide con los registros 
panorámicos de la vida que viene y que fueron plasmados por los 
Ángeles del Destino. Estas fuerzas planetarias establecen así un 
punto de contacto con el aura del individuo que sirve para 
impulsarlo día tras día en ciertas direcciones, en armonía con el 
plan trazado, convirtiéndose así en ejecutores del Destino. Las 
Fuerzas Planetarias son la garantía de la Ley del Karma. Sin 
embargo, es necesario comprender que ellas nunca obligan si bien 
impelen. Es la Ley de Consecuencia operando continuamente y son 
las fuerzas puestas en acción en vidas precedentes y que todavía 
no están ajustadas, las que comienzan a actuar en el niño. Todos 
los antiguos enemigos aparecen en el escenario de la vida para que 
el Espíritu cancele sus deudas y los convierta en aliados, y todos 
los antiguos amigos se presentan para colaborar en un trabajo 
conjunto de evolución. La Ley de Causalidad enseña al hombre la 
responsabilidad inherente a cada acto y le muestra cómo cada
fuerza generada o movida por él, trae su correspondiente efecto. No 
es una ley que castiga sino una 
ley que enseña. Sin embargo, durante la existencia física está en 
constante acción el principio del libre albedrío. Esta es una cualidad 
denominada ocultamente Epigénesis y que da al hombre el poder 
de generar continuamente un número ilimitado de causas nuevas 
que no están determinadas por los actos del pasado. Así, aunque 
las fuerzas planetarias impelen a actuar en cierta dirección, el 
ejercicio de la voluntad humana para trabajar en unión con las 
fuerzas cósmicas hace posible el dominar las influencias planetarias 
y dirigir sus energías. 

La Astrología Espiritual es una ciencia que permite conocer las 
fuerzas internas del hombre y el trabajo espiritual de cada vida, ya 
que un ser humano nace cuando la posición de los cuerpos 
celestes de nuestro Sistema Solar le brindan las condiciones 
necesarias a su experiencia evolutiva. No tenemos cierto destino 
por haber nacido en un momento determinado sino que nacemos 
en tal momento debido al destino generado en nuestras pasadas 
encarnaciones. Este conocimiento hace posible el llegar a descubrir 
las fuerzas generadas, tanto el Karma como el Darma, así como la 
manera de trascenderlo y aprovecharlo. Sin embargo, aunque se 
conozcan las tendencias a actuar de un individuo y aunque se sabe 
que las influencias planetarias no pueden ser dominadas a menos 
que sean trascendidas, no es posible predecir con exactitud toda la 
vida de un individuo como pretenden hacerlo aquellos que han 
prostituido la ciencia astrológica convirtiéndola en una astromancia,
pues el ejercicio de la Epigénesis o libre albedrío hace que un 
hombre tenga en sus manos el poder de modificar su destino, ya 
sea porque decide aplicar la poderosa energía de su voluntad para 
transmutar el mal generado en el pasado a través del servicio 
amoroso y desinteresado a la humanidad o porque el llamado de su 
naturaleza inferior lo lleva por caminos más oscuros que el del plan 
previsto. 

Siendo el nacimiento la culminación del ciclo de la existencia 
postmortem es apenas el comienzo del maravilloso ciclo vital cuyo
desarrollo está demarcado por ciertas etapas claves para la 
evolución espiritual. La primera respiración marca sólo el comienzo 
del primer día en la escuela de la experiencia. 

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del libro  "El Misterio de la Vida:  Antes y después de la muerte"
José Vicente Ortiz Zárate

digitalizado por JMF12-2-15

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