viernes, 13 de febrero de 2015

EN EL UMBRAL DE LA MUERTE



EN EL UMBRAL DE LA MUERTE
 
Entre todos los acontecimientos de la vida, hay uno que
podemos esperar con absoluta seguridad: La Muerte. En las últimas
décadas de este siglo han aparecido muchos libros acerca de este
tema, la mayoría de los cuales se apoyan en testimonios de
personas que por algún motivo fueron declaradas clínica-mente 
muertas pero que tuvieron conciencia de lo que ocurría a su
alrededor mientras estaban fuera de su cuerpo Físico y que luego
pudieron regresar a la vida para narrarnos sus experiencias. Todos
estos relatos han contribuido sin duda alguna a despertar la
conciencia de muchos para hacerles ver que somos algo más que
un cuerpo hecho de átomos físicos y que como seres espirituales
continuamos viviendo más allá de la tumba. Sin embargo, ninguno
de estos seres que han contado tales vivencias estuvo realmente
muerto, así que aunque puedan contarnos lo que vieron en ese
instante no pueden describirnos lo que sucede verdaderamente al
morir.
 
Todos sabemos que la muerte es una realidad que tarde o
temprano debemos afrontar y es sorprendente como la mayoría le
temen a este momento. El miedo a la muerte está firmemente
arraigado en el subconsciente de la raza y es la raíz de muchísimos
de nuestros temores. Se teme a lo desconocido, a la pérdida de
nuestros seres y cosas más queridas o tal vez al aniquilamiento
total. La mayoría abrigan creencias religiosas acerca de la vida del
alma en los mundos celestes pero a la hora de hablar de la muerte
nadie parece  
realmente convencido de ella y todos le temen como a un terrible
fantasma. Muchos la consideran como una desgracia, como una
negra sombra que empaña la vida. Cuando toca a la puerta de sus
propias familias las actitudes en torno al suceso demuestran que
casi todos temen perder a sus amigos y familiares para siempre.
Las gentes se aferran a la vida terrenal como si esta fuera la única
que existiera realmente y tratan de hacer lo posible por evitar la
parca. Sin embargo, por más que se quiera rehuir y evitar el
proceso, llega el ineludible momento de la inutilidad del cuerpo
material para los propósitos de la evolución y el espíritu debe
retirarse forzadamente a los mundos sutiles.
 
Hemos dicho en el capítulo anterior que en el mundo del
Pensamiento, en la Región Concreta, se encuentran los Arquetipos
de todas las cosas que existen en los planos Físico, Etérico,
Emocional y Mental. Allí, en la primera subdivisión de aquel mundo,
se halla el de nuestro cuerpo Denso, el cual aparece como una
cavidad aparentemente vacía dentro de la cual resuena un sonido
cósmico denominado Nota Clave del cuerpo Físico. Mientras este
sonido mantenga vibrando el Arquetipo, los átomos del vehículo
permanecerán unidos y se mantendrá su estructura en la Tierra.
Cada Arquetipo está emitiendo en forma constante una nota o
conjunto de notas musicales armónicas cuya vibración moldea las
moléculas de la materia física. Cada uno de los actos humanos
modifican permanentemente el Arquetipo de tal suerte que si el
individuo obra constructivamente, conforme a las Leyes de la
Naturaleza, se acrecienta su poder vibratorio, lo cual alarga la vida
Física. Quien obra en forma contraria a los principios de la
evolución, utilizando sus energías en forma destructiva o evadiendo
sus responsabilidades, actúa en forma inarmónica con la vibración
de su Arquetipo el cual es sometido a tensión, destruyéndose más
prontamente y acortando la vida en la Tierra.      
 
La muerte del cuerpo Denso tiene lugar cuando, como resultado
del colapso del Arquetipo, el átomo Simiente localizado en
el ventrículo izquierdo del corazón se rompe. El vital órgano se
paraliza entonces produciendo la muerte clínica y las fuerzas
contenidas en dicho átomo ascienden al cerebro a través del nervio
Vago o Pneumogástrico y abandonan el cuerpo junto con todos los
vehículos sutiles, en un movimiento en espiral, a través de la
comisura de los huesos parietal y occipital. Las fuerzas del Átomo
Simiente contienen la suma total de las experiencias vividas en el
cuerpo Denso por el Espíritu en todas sus vidas y también una
película fiel de todas las experiencias de la encarnación que se
acaba de vivir y que está grabada en los éteres superiores que
acompañan a este átomo. El éter Reflector del cuerpo Etérico actúa
como foco del panorama de la vida contenido en el Átomo Simiente
y el Espíritu contempla entonces las escenas de su vida en orden
inverso de cómo sucedieron y las cuales se van grabando sobre el
cuerpo de Deseos. Este proceso dura aproximadamente unos tres
días y medio, durante los cuales puede verse a los vehículos
superiores flotando sobre el cadáver del cuerpo Denso y unidos a él
por el Cordón de Plata que no se rompe definitivamente hasta que
termine la visualización y grabación del panorama de la vida.
 
El movimiento en espiral que se produce al momento de la
salida de los vehículos dá al individuo la sensación de caer al vacío
por un túnel oscuro el cual es descrito por muchos de los que
lograron regresar del plano Astral por no haber muerto realmente.
La misma sensación es experimentada por aquellos que durante la
vida física son capaces de abandonar en forma consciente su
vehículo Denso para hacer vuelos anímicos en el Mundo Astral. El
cuerpo material permanece inmóvil y aparentemente no hay
ninguna sensibilidad en él pero realmente permanece conectado al
cuerpo   Etérico por el Cordón de Plata, con lo cual, al ser éste el vehículo
de la percepción y la memoria, el espíritu siente aún todo lo que se
haga con su cuerpo y puede recibir algunas impresiones del Mundo
Físico. Durante el proceso evolutivo, el cuerpo ha adquirido
sucesivamente el oído, el tacto, la vista, el gusto y el olfato. Al morir,
los sentidos van perdiendo su actividad en orden inverso de como
aparecieron de tal suerte que el tacto y el oído se conservan aún
activos durante cierto tiempo después de la muerte clínica y el
recién muerto siente realmente todas las manipulaciones que se
hagan al cadáver y escucha todo lo que se diga alrededor de él
durante los tres días y medio que dura la grabación del panorama
de la vida en el cuerpo Astral. Aunque el espíritu que acaba de
desencarnar no puede expresar nada a través de su cuerpo Denso,
sí está percibiendo desde los planos internos todos los efectos de
embalsamamientos, inyecciones, autopsias, extracción de órganos,
incineración, etc. Igualmente escuchará todos los llantos y
lamentaciones de sus familiares y allegados junto a su lecho de
muerte. Sin embargo. más grande que el dolor causado viene a ser
el daño espiritual porque todas estas acciones distraen al Ego de la
grabación de las imágenes de su vida sobre el cuerpo de Deseos.
Puesto que este panorama de la vida constituye la base de la
existencia en los mundos sutiles, como veremos más adelante, es
necesaria la atención permanente del Espíritu durante la grabación
para que la impresión sea nítida y pueda facilitar posteriormente
una intensidad de sentimiento que le permita tener conciencia en el
plano Astral para la asimilación de las experiencias de la vida que
acaba de vivir. Las manifestaciones emotivas de los deudos o de
personas cercanas al cadáver tanto si son mostradas externamente
como si no, son más lesivas aún porque el recién muerto tiene su
cuerpo Emocional desencajado del Físico y siente con mayor fuerza
el impacto desde el mundo del Deseo. Muchísimas personas han
perdido   todas las experiencias de sus vidas debido a la imprudencia e
ignorancia de quienes les vieron morir. Si amamos realmente a
nuestros familiares y amigos, debemos ayudarles en el trance de la
muerte y procurarles un ambiente de paz y de tranquilidad, evitando
en lo posible las manipulaciones dolorosas de sus cuerpos y
manteniéndonos en la perfecta calma que trae el conocimiento y la
conciencia del proceso postmortem. Si debido a las condiciones
que rodea su muerte, el espíritu pierde las experiencias contenidas
en el panorama de su vida, la perdida será realmente grande y
aunque los compasivos Ángeles le prestarán cierta ayuda de lo cual
hablaremos más adelante, nunca podrá rescatarse la totalidad de
los acontecimientos en condiciones ordinarias y la existencia habrá
sido en vano.
Si la grabación, por otra parte, fue deficiente, la vida en los planos
sutiles será insípida y el espíritu no podrá aprovechar a cabalidad
las experiencias de la vida terrenal y en la futura vida le faltará el
incentivo hacia el bien que habría derivado si su muerte hubiera
transcurrido en un medio ambiente de paz y de tranquilidad, así que
su progreso evolutivo es retardado en alto grado. Cuando la
persona es Incinerada mucho antes de los tres días, pierde la
totalidad de las experiencias porque el fuego destruye el cuerpo
Etérico y con él se acaba el éter Reflector que contiene la película.
Cuando la muerte ocurre en circunstancias horripilantes, por un
accidente o por un crimen, el espíritu recibe los efectos
anteriormente descriptos. El autor conoció el caso de un joven que
pereció en un accidente. Una de sus amigas, cuyo esposo
trabajaba como médico forense, insistió para que se realizara la
autopsia la cual se llevó a cabo efectivamente. Con posterioridad, la
mujer tuvo conocimiento del proceso postmortem y visiblemente
preocupada deseó comunicarse con él en sus oraciones para
manifestarle que no tuvo ninguna intención de cooperar para
hacerle daño sino que había obrado en medio   
de su ignorancia. El joven muerto se le apareció en sueños y le
confirmó que una autopsia se siente como una cirugía sin
anestesia, pero le animó a no mortificarse por lo sucedido ya que
había obrado sin conocimiento de causa.
El autor ha podido comprobar que en algunas personas que sufren
agonías largas, los éteres Lumínico y Reflector que acompañan al
Átomo Simiente empiezan a fluir por el Cordón de Plata antes de la
ruptura de tal átomo y estos enfermos comienzan lentamente a
observar el panorama de sus vidas antes de morir y se les escucha
a menudo "delirar" describiendo escenas de su juventud e infancia.
Tales personas por lo general pueden en estos momentos ver al
mismo tiempo en el Mundo Físico y en el Astral y describen a los
seres del más allá que ven en torno a su lecho. Muchos manifiestan
ver a sus familiares que les han precedido en su viaje hacia los
mundos sutiles.
Otro fenómeno que ocurre simultáneamente con la grabación de la
película es el hecho de que el Espíritu puede recorrer todos los
lugares asociados al panorama de su vida en el momento en que
los observa. Realmente parece que hay una traslación verdadera a
través del Mundo Astral y muchas personas que habitan en la
actualidad en esos sitios manifestaron haber visto a las personas
que morían a pesar muchas veces de hallarse a grandes distancias
de ellos. A este proceso se le llama en la tradición popular "recoger
los pasos". El autor mismo ha recibido la visita de muchos
agonizantes cuando estaban a punto de morir. Al momento de
romperse el Átomo Simiente en el corazón, el Cuerpo Vital, que
durante la vida física nunca abandona al Denso, debe desprenderse
de él. Existen varios puntos por los cuales la envoltura etérica se
aferra fuertemente al vehículo Denso pero en especial lo están en el
centro de las palmas de las manos, en las plantas de los pies y en
un punto atrás   
de la raíz de la nariz.  Puede ayudarse al que está a punto de
desencarnar frotando estos puntos en el sentido de las agujas del
reloj. Esto ayudará a que ciertos centros magnéticos del cuerpo
Etérico allí localizados se activen y faciliten el desprendimiento. Son
los puntos de los clavos de Cristo y de la corona de Espinas. Este
procedimiento es realizado por los sacerdotes cristianos en la
ceremonia de extremaunción con la cual asisten a los moribundos.
Cualquier persona puede hacerlo y ayudar a bien morir evitando la
angustia final de la agonía del desencarnante. El acto mismo de
morir no produce ya ningún dolor sino una profunda sensación de
liberación, principalmente cuando ya se ha vivido suficientemente.
El desprendimiento es más duro cuando la muerte ocurre en la
juventud pues de igual manera que la semilla se aferra al fruto
verde, el espíritu se aferra a la materia aún no madura en la vida
temprana. La grabación del panorama de la existencia dura
aproximadamente tres días y medio pero se dice que puede variar
dependiendo de la resistencia del Cuerpo Vital. A mayor vitalidad
mayor duración y mayor nitidez del panorama. A menor resistencia
menor duración e imágenes menos claras e intensas. Se dice que
algunos llevan a cabo este primer paso en unas pocas horas en
tanto que otros necesitan de dos o más días.
 
Una vez el Espíritu ha contemplado la totalidad de las escenas de
su vida, ocurre el colapso del Arquetipo del Cuerpo Etérico en la
segunda región del Mundo del Pensamiento. Entonces, las fuerzas
del Átomo Simiente del vehículo Vital ascienden por el Cordón de
Plata hacia el Cuerpo Emocional. El Ángel de la Muerte rompe el
cordón por el punto donde se une el cuerpo Vital en el lugar donde
el hilo plateado toma la forma de dos números seis, liberando al
Espíritu del Mundo Físico y convirtiéndolo en un habitante del
Mundo del Deseo. El Ángel de la Muerte es uno de los Espíritus
Luciferes rezagados. Se dice que los Ángeles 
avanzados tienen a su cargo las simientes de la vida y los
Luciferianos rezagados llevan en sus manos la Espada de la
Muerte, colaborando en la desincorporación y prestando así una
ayuda a la humanidad. El Ángel de la Muerte lejos de ser una figura
horrenda, es un ser de una luminosidad celestial que no se parece
en nada a la caricatura esquelética de la Muerte. Este ser es el
mismo barquero de la tradición egipcia que se dice ayudaba a pasar
al Espíritu al otro lado del río de la muerte. Con el colapso del
Arquetipo Vital, el cuerpo Etérico muere también y es abandonado
por el Ego.
Este Cuerpo Vital gravita entonces hacia el Cuerpo Denso y
flota sobre él como una nube luminosa que empieza a
descomponerse simultáneamente con el Cuerpo Físico, como parte
de la materia del mundo Denso. El polvo vuelve al polvo y el éter al
Cuerpo Etérico Planetario.
Después de este hecho, sigue un pequeño período de
inconsciencia parecido al del sueño y el Espíritu despierta en el
Mundo del Deseo para comenzar su nueva vida allí.
El cascarón del cuerpo Vital, por el cual ya no fluye ninguna
corriente cósmica individualizada, constituye un desecho del plano
Etérico. En los cementerios se ven cientos de estos cascarones
flotando en el ambiente y son para el clarividente un espectáculo
nauseabundo. Estos Cuerpos Vitales sin vida tienen ciertos
miasmas o densificaciones producidos por los desórdenes de vida
de quienes lo ocuparon alguna vez y vienen a ser sustancias
etéricas enfermantes. Quienes visitan los cementerios para rendir
culto a los cadáveres que se descomponen, pueden atraer hacia
sus propios cuerpos Etéricos estos cascarones y contaminarse con
sus miasmas, de acuerdo con la afinidad de sus vibraciones. Los
niños también pueden contaminarse con ellos y enfermar. Nuestros

antepasados se hacían sahumerios con hierbas que quemaban
siempre que venían de asistir a los cementerios. Sin saber por qué,
se descontaminaban de estos miasmas etéricos que eran
arrastrados por los humos. Ellos decían hacerlo para quitarse el
penetrante frío de los muertos. No es una sana costumbre asistir a
los camposantos a visitar a los desencarnados. Allí sólo hay
cadáveres físicos y etéricos en descomposición. Nuestros seres
queridos que pasaron al más allá están más cerca de nosotros de lo
que imaginamos y es muy probable que ninguno de ellos esté en el
cementerio. Una buena ducha y el cambiar nuestros vestidos
constituye una excelente medida después de ir a los entierros en
camposantos para descontaminarnos y evitar así mismo contagiar a
otras personas.
 
Los cascarones vitales duran en descomponerse tanto tiempo como
demoren en hacerlo los cuerpos Densos respectivos. Cuando los
cadáveres son embalsamados estos cuerpos Etéricos flotan  
durante siglos. Estos vehículos sin dueño pueden ser utilizados por
Espíritus apegados a la Tierra, por Artificiales o por Elementales del
Astral inferior para hacerse pasar por sus antiguos ocupantes en las
sesiones espiritistas y en algunas clases de apariciones, puesto que
los cascarones guardan ciertas impresiones acerca de sus vidas.
Muchos casos de duendes, luces, fantasmas y aparecidos se deben
a estos residuos etéricos. Por eso, la medida más higiénica
después de pasados los tres días y medio de la muerte de una
persona consiste en quemar el cadáver. Con esto, se descompone
también el cascarón etérico, evitando la contaminación.
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del libro  "El Misterio de la Vida:  Antes y después de la muerte"
José Vicente Ortiz Zárate 


digitalizado por JMF12-2-15

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