jueves, 12 de febrero de 2015

La Redención del Karma - en you tube -


La Redención del Karma 

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https://www.youtube.com/watch?v=dFVcRcQ0vyk&feature=youtu.be

El conocimiento del ciclo vital descorre por completo el velo del más allá y destierra el fantasma del miedo a la muerte, dándonos la seguridad de que solo existe la vida como un fenómeno continuo. 

Pero éste conocimiento no elimina el dolor, el cual hace parte del proceso de aprendizaje de todos los seres humanos pues es una realidad el hecho de que en ésta vida no hay felicidad completa. El sufrimiento es el resultado del dolor físico, vital, emocional y mental y es un mecanismo purificador y transmutador. Nosotros aprendemos nuestras lecciones en la escuela de la experiencia a través de la comprensión de la Ley Natural y su aplicación práctica en actos concordantes en los principios universales, o también por la vía del sufrimiento cuando desconocemos la perfección de tal Ley. Este último es el llamado mecanismo del fósforo. Cuando deseamos encender una cerilla es necesario restregarla contra una superficie áspera donde se calienta y se destruye por el calor pero el resultado final es la luz que el fuego produce. Así mismo, el dolor se manifiesta por la fricción de energías mal canalizadas y trae como resultado el sufrimiento, después del cual surge la Luz interior que hace comprender al Ego que es duro el camino de transgresor de la Ley Cósmica y que es mejor actuar en consonancia con ella que ir en contra de la corriente. 

Las Leyes de la Naturaleza de que tanto hemos hablado, no son una serie de normas escritas en un código y dictadas por una deidad, así como la Ley de Gravitación no fue dictada por un físico caprichoso. 

La energía de cada plano tiene sus modos de vibrar, expanderse, contraerse, moverse, etc., y de la observación de la acción de tales energías se han deducido los Principios Cósmicos, así como el científico ha descubierto las leyes que rigen la materia por la vía experimental. Algunos seres más evolucionados trataron de aprender del Cosmos y comprendieron algunas de sus leyes las cuales aparecieron escritas veladamente en los códigos religiosos posteriormente. Tales seres iluminados y ayudados por las Jerarquías superiores se convirtieron en los antiguos guías de razas: Moisés, Mahoma, Krishna, Orfeo, Gautama el Buda, Rama, Jesús, etc. Las Leyes fueron dadas a la humanidad a manera de normas entregadas por Jerarquías porque la Mente joven de la gran masa no estaba preparada para concebir la inmensidad inteligente del Cosmos y era necesario mostrarle una divinidad antropomorfizada, más fácil de comprender para ellos. Los textos religiosos antiguos contienen verdades profundas, cosmogonías maravillosas e investigaciones cósmicas sorprendentes para aquel que sabe leer profundamente y con agudo intelecto intuitivo tras el disfraz de los mitos, leyendas y parábolas. 

Un conocimiento más profundo acerca de los ciclos vitales del ser humano nos permite acercarnos con reverencia a las antiguas revelaciones religiosas y ver, tras la aparente ley inflexible de la Deidad, una enseñanza maravillosa y prudente para llevar una vida sana y acorde con ciertos lineamientos cósmicos. El verdadero Caminante de la Senda Espiritual no hace o deja de hacer una cosa porque sea o no pecado. Jamás obra amedrentado por el fantasma del miedo a un castigo divino. Sólo actúa con plena consciencia de los modos de obrar del Universo y aprovecha la correcta dirección del flujo de las energías sutiles. Aquellos que temen al pecado o que ven con horror el Karma aún no han comprendido la sabiduría de la Ley de Equilibrio Universal y en lo profundo de su ser siguen creyendo que se trata del brazo justiciero de una deidad sin compasión. El Karma no es la venganza de los dioses sino la recolección de los frutos de nuestra pasada siembra. Somos generadores de causas y recolectores de efectos (lo semejante produce lo semejante y no podemos pedirle peras al olmo). 

Puesto que el Karma de cada ser humano no es el veredicto final de un juez inflexible, es completamente posible su redención, aunque muy pocas veces estamos dispuestos a pagar el precio necesario. 

El reconocimiento de la Ley, la aceptación, el propósito de enmienda, el arrepentimiento verdadero, el sacrificio voluntario, la restitución y el cambio a una vida de servicio desinteresado son los pasos necesarios. Primero, se requiere reconocer que existe la Ley del Equilibrio Universal así como las Leyes de la Naturaleza y que como parte integral del Cosmos estamos participando de ellas, consciente o inconscientemente. Dentro de nuestro proceso de aprendizaje estamos constantemente transgrediendo la Ley Natural debido a nuestra ignorancia. En cada encarnación estamos tan inmersos en nuestra personalidad que nos olvidamos de que somos seres espirituales para identificarnos con nuestras personalidades temporales. No distinguimos entre los apetitos de nuestros vehículos y las verdaderas necesidades del Ego en su sendero evolutivo, permitiendo que las propias energías de los templos que habitamos dirijan nuestras vidas en lugar de ser nosotros quienes las sometemos a nuestra voluntad. 

Caemos constantemente en el error, el cual hace parte del proceso de aprender, y cada transgresión es corregida por la infinita Ley Kármica que solo quiere mostrarnos siempre la manera correcta de hacer las cosas. Tanto los seres que obran mal como los que obran bien finalmente comprenden, pues a cada cual se le devuelven las energías que emitió o removió en cada mundo. Si se obra con bondad, el resultado será un flujo favorable de fuerzas que trabajan de parte del individuo (éste es el Darma). Si se obra mal el resultado será el sufrimiento purificador después del cual vendrá la Luz. Son dos maneras diferentes de aprender, y cada ser humano elige la opción que mas le guste. Es increíble cómo la mayoría han preferido el camino del sufrimiento. Tal vez se deba a que el resultado del mal obrar no siempre aparece en forma inmediata y a lo mejor ésta es una medida del Cosmos para que nuestro libre albedrío no esté coaccionado por el temor. Solamente cuando se mira con reverencia la obra del Autor Divino y se aprecia que el Universo es un Ser inteligente, se aprende por la vía de la comprensión, pues tenemos la certeza de que la providencia lo ha hecho todo mejor que nosotros y lo que debemos hacer 
simplemente es observar de qué manera funciona el Cosmos para evolucionar como él. Hasta que esta consciencia no llega, el ser humano es solamente un títere de múltiples fuerzas y un esclavo de sus apetitos, siendo incapaz de ver más allá de la punta de su nariz. 

En tales condiciones, es imposible redimir el Karma. 

El segundo paso es la aceptación de que nosotros mismos no somos inmunes a los efectos de las Leyes Naturales y que cada acto de nuestras vidas, querámoslo o no, está gobernado por ellas. 

Es necesario aceptar que, si el Universo es perfecto cada experiencia que nos trae sufrimiento obedece a un acto de justicia ya que en el Cosmos no existe el desorden ni la imperfección. Para comprender esto tenemos que mirar más allá de esta encarnación, hacia el pasado y hacia el futuro, aceptándonos como parte de la colectividad humana en proceso de evolución. Si algo nos causa esa fricción espiritual que llamamos sufrimiento, lo más probable es que tenemos algo por aprender de esa manera y que en el pasado obramos mal con respecto a esa vivencia. Todo lo que nos es quitado no lo merecemos y todo cuanto no es dado es una devolución por nuestro trabajo cósmico, pues el Universo va cediendo la administración de sus bienes y energías de acuerdo con el grado de evolución de cada ser, para evitar una catástrofe causada por la inconsciencia del ignorante. La sentencia bíblica es una realidad: "a todo aquel que tiene se le dará, pero al que no tiene, se le quitará aún de lo que posee". Si aspiramos a algo y no podemos encontrar el camino para obtenerlo es porque tal vez no es el momento apropiado, y si lo tomamos por la fuerza en el mañana seremos despojados. En el orden cósmico no puede existir la buena o mala suerte. Este popular concepto es tan solo una gran falacia fatalista que debe ser sepultada por aquel que aspire a redimir su Karma. No hay ninguna casualidad. Ningún azar es posible. 

Si ahora llevamos una vida de rectitud y tenemos sufrimiento, es por que en el pasado no la llevamos así y tenemos que enfrentarnos a nuestros errores de ayer. La existencia postmortem puede haber sido muy fructífera y permitirnos un elevado estado de consciencia pero la cancelación de las deudas aún está pendiente. 

Casi nunca es verdad que llevamos una verdadera vida de rectitud porque somos incapaces de ver dónde están muchas de nuestras fallas y no queremos aceptar que las tenemos. Sólo aquel que ha alcanzado el conocimiento total de las leyes de los planos en los cuales estamos evolucionando y que las aplica en la práctica se verá libre del sufrimiento Kármico. Cuando esto suceda ya no será necesario renacer. Si estamos encarnados, ésta es la más segura prueba de que aún tenemos mucho que aprender aquí y los seres que están a nuestro alrededor hacen parte de éste proceso y representan diferentes facetas de nuestro ser interno que tenemos que reconocer, afrontar, transformar y aprovechar. 

Después de la aceptación de que somos falibles y lo hemos sido en el pasado y de que debemos responder por nuestros antiguos errores, tenemos que alimentar un firme propósito de enmendar nuestras faltas, llenándonos de un enorme deseo de quitar la venda de nuestros ojos para ver la realidad del Cosmos. Debemos anhelar profundamente la sabiduría que nos capacita para descubrir dónde están tales fallas y cuál es el verdadero camino, pues no podemos evolucionar en la ignorancia. Pero como realmente no podemos 
devolver el tiempo y deshacer las causas generadas, a lo sumo podemos aspirar a dar una compensación justa a los seres a quienes hicimos daño, no con el ánimo de pagar un precio material por un error espiritual sino con el deseo interno de brindar amor sin esperar recompensa alguna. Reconocer que hicimos daño puede ser fácil, pero devolver lo que no nos pertenece en los planos Físico, Emocional y Mental es difícil. Sin embargo es necesario que lo hagamos pues de todas maneras el Universo nos despojará de todo aquello que no 
nos corresponde. A veces no podemos restituir en una misma encarnación el amor, la paz, la libertad, el dinero, la honra o la vida que quitamos a otros pero debemos abrigar el propósito de hacerlo cuando la Providencia Divina nos haga posible un futuro encuentro pues todos los seres, amigos o enemigos, se reencontrarán alguna vez en algún lugar del Universo. El deseo de restituir trae necesariamente la consciencia de haber obrado mal y el arrepentimiento verdadero el cual no consiste en una constante autoacusación y recriminación sino en una decisión absoluta e irrevocable de no volver a caer en la falta cometida. El que verdaderamente se arrepiente perdona a quien le hizo daño y se perdona a sí mismo y comprende que este perdón no es la cancelación de la deuda sino el reconocimiento de que se causó un daño y se va a reparar por la Ley de Equilibrio Universal, pues perdonemos o no, la falta será cobrada a menos que sea cancelada por un sacrificio de compensación prestando servicio amoroso y desinteresado. El verdaderamente arrepentido no guarda ningún resentimiento contra ninguna criatura (y así se desliga Kármicamente de ella) y no vuelve a cometer el mismo error. 

Reconoce que obró mal y decide de una vez y para siempre actuar con rectitud en el futuro. Tal decisión va acompañada de una actitud de sacrificio que consiste en la reorientación de las energías que se usaron para hacer el daño, hacia otra positiva dirección. Esto no debe convertirse en una supresión de apetitos, una lucha empecinada en no dejar salir al exterior nuestros deseos inferiores. 

Esto es un error. El verdadero sacrificio está en poner a trabajar para el bien las fuerzas que antes usamos para el mal. Cada vez que aparezca a flote nuestro deseo de reincidir, debemos convertirlo en impulso constructivo en el plano Físico. Vital, Emocional o Mental. Para esto se requiere el ejercicio poderoso de la Voluntad, del Amor - Sabiduría y de la Acción. En este paso del camino de redención puede surgir un inconveniente: si el Karma viene de una vida anterior, el individuo no recordará conscientemente el daño que hizo y puede estar desorientado en cuanto al objeto de su arrepentimiento, especialmente si hizo un buen trabajo postmortem y ha afianzado en su consciencia un gran impulso hacia el bien. Es aquí donde a muchos les cuesta trabajo aceptar que se equivocaron en el pasado. Esta es un difícil escollo que hay que salvar y aquí la astrología espiritual puede acudir en nuestro auxilio, pues ella revelará en forma precisa las causas ocultas de cada experiencia de nuestras vidas. La verdadera ciencia astrológica muestra al individuo el Karma que ha cosechado y cuáles fueron las semillas sembradas. Así, el sujeto sabrá de qué arrepentirse. 

El paso siguiente es la restitución, la cual es aún más difícil y a muchos les parece que es imposible. Sin embargo, el devolver lo quitado es algo que nos toca a todos ya sea en esta vida o en siete más adelante pues la Ley de Causalidad es infalible. El apresurar el proceso es la clave de la redención del Karma. Muchas veces sucede que los seres a quienes hicimos daño o despojamos de sus bienes, de su tranquilidad, de su amor, de su libertad, etc., no están presentes o no están dispuestos a permitir que nos les acerquemos porque desconfían de nosotros o no quieren perdonarnos. Es entonces cuando debemos recordar que si hacemos daño a alguien estamos faltando a la Vida Una presente en cada ser y que el amor necesario para la restitución podemos brindarlo a esa sublime existencia presente en todo ser humano. Si odiamos a una persona podemos ahora amarlas a todas. Si robamos a alguien podemos volvernos generosos con los que necesitan lo que ahora tenemos. 

Si quitamos la vida a alguien podemos ayudar a que otros vivan. Si quitamos a la gente su tranquilidad, paz, alegría, tiempo, salud, etc., podemos dar a la humanidad entera todas estas cosas. Sin embargo, si podemos hacerlo con quien cometimos la falta es lo mejor pues no podemos eludir a nadie ya que el Universo se encargará de que lo reencontremos alguna vez para reanudar los lazos antiguos. El orgullo debe caer por el suelo sin permitir que seamos mancillados. En el fondo, todos los seres están dispuestos a perdonarnos porque el Amor habita en la consciencia superior de cada hombre. 

La restitución debe llegar hasta haber hecho todo lo posible y aún algo más para compensar el mal hecho o devolver lo quitado a otros o a sí mismos. Como muchas veces es imposible una completa restitución dentro de una encarnación, una vida de servicio amoroso y desinteresado a los demás demostrará nuestras verdaderas intenciones de cambiar. Sin embargo, no es la cancelación del Karma lo que debe motivarnos a servir pues habría un interés de por medio, sino el despertar de la Divina Fuerza del Amor latente en nuestro interior y el reconocimiento de la unidad de cada uno con todos para la Fraternidad Universal, pues el servicio verdadero está lejos de todo interés egoísta. El servicio interesado es solo un canje y no está motivado por un verdadero deseo de dar de sí mismos. 

A menudo se cree que cuando tenemos tras de sí un gran Karma, especialmente si es de Destino Maduro, una gran obra reconocida mundialmente y que esté al alcance de toda la humanidad debe ser hecha para redimirlo. Esto no es cierto. Lo que sí es verdad es que debe realizarse una gran transformación interior que permita que nuestro amor fluya hacia toda criatura que se acerque a nosotros, que nuestra conciencia busque la Conciencia Universal, que nuestra vida se realice de acuerdo con las Leyes Naturales, que 
nuestro corazón logre el olvido del resentimiento por todo agravio, que nuestro ser entero luche por la verdadera libertad de los demás y de sí mismos, que nuestros deseos inferiores sean transformados en virtudes edificantes. La verdadera redención del Karma implica edificantes. La verdadera redención del Karma implica caminar por el Sendero de Perfección, el cual es la vía de la Divina Pureza que conduce a la Santidad. 

Quienes han hecho daño a muchos seres harán bien en promover obras que beneficien a las masas, y quienes han hecho daño a pocos harán bien siendo servidores de las minorías. Todo depende de cuánto amor hemos desarrollado y cuánta capacidad tenemos 
para dar. Quienes pueden hacer grandes obras apresuran su liberación pero también lo hacen quienes realizan los pequeños servicios que les parecen tediosos a otros. A veces estos pequeños servidores son realmente los más grandes, pues como dijo el Divino Maestro: "Quien quiera ser el primero sea el último y el servidor de todos". Muchos que hicieron grandes obras para transmutar el Karma pasado se hicieron acreedores a otro al ser arrastrados por el deseo del reconocimiento a su labor o por el orgullo de la fama, en tanto que otros que pasaron inadvertidos alcanzaron grandes logros espirituales. 

La clave de la transmutación Kármica está en la transformación interior y no en la represión de los deseos inferiores. Todo aquel que desee liberarse de un Karma de destino maduro deberá cumplir este requisito y cambiar el impulso de la naturaleza animal por el de la Divina Pureza. De lo contrario, la lección debe continuar pues las fuerzas de los rayos planetarios serán superiores a sus energías áuricas y el individuo sucumbirá ante la fuerte presión. Por eso, la experiencia muestra que casi siempre el destino maduro no puede ser eludido, pues la naturaleza inferior no ha sido subyugada y el Ego debe aprender por la vía del sufrimiento para encontrar su propia luz. 

Vemos por todo el mundo el látigo del dolor azotando las vidas de millones de seres sumidos en una gran ignorancia de las Leyes Naturales o haciendo caso omiso de ellas con una sonrisa de desdén. El Karma cae por igual sobre pobres y ricos, sabios e ignorantes. No hay indulto para nadie. La Ley Universal es infalible. 

Solo el conocimiento puede quitar la venda de los ojos de la humanidad para desarrollar en el corazón del hombre el divino manantial del Amor a través de la fe, la cual no es otra cosa que conocimiento interno aplicado y no creencia ciega como afirman algunos religiosos. 

Muchos desean dejar de sufrir pero sin hacer nada por cambiar sus vidas. Por el contrario, siguen transgrediendo la Ley Natural y acumulando más sufrimiento para el mañana. Por eso, no es de extrañar que casi todos los seres humanos sufran enfermedades físicas o en el campo emocional y mental. La Tierra misma está contaminada con los miasmas del dolor y muchos Egos vienen a cancelar deudas bajo destino maduro. Es el duro camino del transgresor. Por eso, nacen muchos bebés con enfermedades congénitas y existen muchos seres con males casi incurables y no es precisamente por un vano capricho de la Divinidad. Es duro decirlo pero es la obra de la Justicia Universal la que ha hecho que convirtamos nuestro planeta en un valle de lágrimas al quebrantar la Ley. Solamente el vivir una vida espiritual de pureza y Santidad hace posible la redención del Karma y el que nos labremos un mejor mañana, pues de nuestras obras actuales podemos deducir el futuro que nos espera ya que cada ser humano es el Arquitecto de su propio destino. Viviendo existencias virtuosas, algún día todo el Karma pendiente será cancelado y podremos aprovechar el Darma que hace que las divinas fuerzas cósmicas trabajen a nuestro favor. Debemos recordar sin embargo que llevamos muchas encarnaciones transgrediendo la Ley Natural y que debido a esto probablemente tenemos mucho Karma acumulado. 

Nadie espere cancelar todas sus deudas con el destino en unos pocos meses a menos que su obra de amor pudiera redimir a la humanidad entera. Hoy en día, muchos especuladores ofrecen técnicas para borrar las deudas del pasado como si fuera muy fácil; no existe ningún método diferente al de hollar el Sendero de Perfección que pueda eludir la Ley de Causalidad, de la cual serán reos todos estos vendedores de ilusiones. 

El arrepentimiento verdadero de los malos actos cometidos en esta encarnación tal como se plantea en esta obra, es un procedimiento que borra del Átomo Simiente la memoria de tales actos, de tal manera que las escenas correspondientes no aparecerán en la fase purgatorial en la vida postmortem. Si constantemente estamos revisando nuestro diario acontecer no tendremos que vivir un purgatorio al morir pues la esencia de rectitud derivada será asimilada por el Espíritu durante la encarnación. Si igualmente valoramos continuamente nuestras buenas acciones, sin dejarnos llevar por el orgullo, y extraemos la esencia del bien realizado aportando nuestras energías del desarrollo de la virtud, estaremos viviendo nuestro Cielo en la Tierra y acortaremos el tiempo entre cada dos existencias pudiendo disfrutar de la oportunidad de vivir más prontamente encarnaciones terrenales que nos traen un gran desarrollo del Amor, Sabiduría y Poder espirituales. 

Cada noche, al terminar nuestra faena, podemos repasar nuestros actos del día en orden inverso de como sucedieron y revivir la experiencia de ellos, siendo conscientes del buen o mal manejo de nuestras energías, de acuerdo con las leyes cósmicas. Si hemos obrado bien, nos reafirmaremos en la bondad, y si hemos obrado mal, corregiremos nuestros patrones de comportamiento para no recaer en el mañana. Este ejercicio de retrospección es equivalente a una experiencia postmortem día a día y es de una ayuda valiosísima en el Sendero Espiritual. Es necesario sin embargo que no se convierta en una hábito monótono de recordar sino que exista la suficiente intensidad de sentimiento para incorporar la esencia de rectitud en la memoria supraconsciente del espíritu. Si hacemos esto todo los días, seremos cada vez individuos con más luz espiritual y nos ahorraremos muchísimos años de sufrimientos en la tierra y en el más allá. Quienes hagan esto con verdadera conciencia, al morir irán directamente al Segundo Cielo y tendrán allí una vida más provechosa. Este ejercicio científico sirve para transformar nuestras vidas a partir del momento en que comencemos a hacerlo pero muchos pueden preguntarse qué hacer con los hechos acaecidos antes de conocerlo. 

Para esto, existe un ejercicio espiritual que el autor ha dado en llamar la Meditación de la Muerte y que puede ayudar en gran medida con los actos pasados. Para esto, el individuo debe buscar un lugar donde pueda permanecer solo, sin ser interrumpido durante cierto tiempo y dónde pueda disfrutar de tranquilidad. Un retiro en el campo, en contacto con la naturaleza, sería ideal. Una vez dispuesto, el sujeto debe suponer que ha llegado la hora de su muerte y vislumbrar el Panorama de la vida que ha vivido, haciendo un esfuerzo por recordarla al máximo posible y en orden inverso de como ocurrieron los hechos. Posteriormente, debe analizar nuevamente cada acto donde obró mal y vivir con toda intensidad de sentimiento una experiencia purgatorial que le permita sentir en carne propia el mal causado a otros, lo cual debe ser seguido de todo el proceso de arrepentimiento anteriormente descrito. Luego, y siguiendo el mismo orden inverso, el individuo hará otro tanto con sus buenas acciones, y efectuará un balance total de la vida que ha tenido hasta el presente, mirando de los efectos a las causas e incorporando en su conciencia la esencia de rectitud. La meditación de la muerte puede durar varios días y hacerse en varias etapas pero siempre preferiblemente solo pues equivale a la experiencia de la muerte. Para hacerla bien es conveniente prepararse previamente intentando hacer un ejercicio de retrospección semanal, mensual y anual. Cuando se tenga cierta práctica se puede intentar la meditación total, la cual será de gran valor. Muchas personas que la han hecho correctamente han visto reorientar sus vidas gracias al grado de conciencia alcanzado, y realmente muchísimas de las escenas son borradas del Panorama de la vida en el Átomo Simiente. Es necesario recalcar que no basta recordar. Es necesario revivir y tener conciencia de cada acto o de lo contrario será una pérdida de tiempo. Si el ejercicio se hace bien, se experimentará un verdadero renacimiento espiritual y se habrá dado un paso más en la redención del Karma. 
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del libro  "El Misterio de la Vida:  Antes y después de la muerte"
José Vicente Ortiz Zárate

digitalizado por JMF12-2-15
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Nuestras Vidas Pasadas - en you tube -





Nuestras Vidas Pasadas 

en you tube, desde aquí
https://www.youtube.com/watch?v=IzLxHf37qdc&feature=youtu.be


En la actualidad, muchas personas tienen curiosidad por conocer  sus existencias anteriores y ésta es una idea que se cruza muy a menudo por la mente de todo aquel que se hace consciente de la realidad de la vida después de la muerte y de la reencarnación. El aspirante a la vida espiritual también es acosado por el deseo de conocer su Karma. Es posible conocer las vidas pasadas?. Bajo qué condiciones?. 

Durante la vida física, la memoria de las experiencias es archivada segundo a segundo en el Éter Reflector del Átomo Simiente, el cual es el asiento de la memoria subconsciente. Así, un individuo puede recordar durante su existencia en el plano Denso cualquier cosa que le haya ocurrido, si su cerebro físico y etérico se encuentran en perfectas condiciones para que la impresión del Éter Reflector pueda llegar allí. Normalmente recordamos algunas cosas y olvidamos muchas otras que sin embargo tienen su memoria en el Panorama de la vida al cual podríamos tener acceso. Una vez ocurre la muerte, éste Panorama es utilizado durante la vida postmortem. Allí, el Ego extrae la esencia de las experiencias, la cual es incorporada al espíritu como rectitud de consciencia. 

Aunque el Éter Reflector es conservado vida tras vida al igual que el Átomo Simiente, la memoria de las experiencias tal cual fueron vividas, no se mantiene porque es procesada en el Purgatorio y en el Primer Cielo. La conservación de ésta memoria sólo es posible en aquellos individuos que mueren antes de los siete años cuando su cuerpo Etérico no ha nacido aún, pues en tales condiciones no puede morir en la existencia postmortem, y el Ego volverá a renacer trayendo el recuerdo de su vida anterior que no ha sido procesado. 

Sin embargo esta memoria se perderá a la siguiente vida. Esto sucede con muchos niños hasta tanto son acallados por sus padres quienes no los comprenden o creen que todo es producto de la fantasía infantil. Y durante el resto de la encarnación estas lejanas experiencias se olvidan así como nosotros perdemos muchos recuerdos de nuestra infancia. Sin embargo, es posible que estos individuos, haciendo un esfuerzo tengan acceso a la memoria de su vida anterior ya que sus escenas están allí en el inconsciente o Éter Reflector de su antiguo cuerpo vital. Salvo éste caso, es imposible para la mayoría de las personas el recordar sus encarnaciones anteriores por el procedimiento normalmente utilizado por la memoria humana. Sin embargo, cada acontecimiento deja su huella indeleble en el Éter Reflector Planetario y en la Memoria de la Naturaleza la cual se localiza en la cuarta región del Mundo del Pensamiento. Las imágenes del Éter Reflector no son sino vagos reflejos de la verdadera Memoria de la Naturaleza o Registro Akháshico.y de ahí su nombre, pues las imágenes formadas en el plano Etérico son borrosas en comparación con las del Mundo del Pensamiento. Generalmente, los comúnmente llamados psíquicos, médiums y videntes negativos, obtienen sus informaciones del mundo Etérico en tanto que los verdaderos clarividentes auscultan el Registro Akáshico. 

Para recordar nuestras existencias anteriores tenemos necesariamente que saber leer en el plano Mental las imágenes allí impresas, lo cual equivale a ser clarividentes. Si no lo somos, no podemos hacerlo y no podremos recordar en el sentido estricto de la palabra. Tampoco otra persona puede inducirnos a ver nuestras vidas pasadas como pretenden aquellos que venden regresiones, pues nadie puede darnos la facultad clarividente así como nosotros no podemos dar la vista a los que son ciegos en el mundo Físico, ni inducirlos a ver fácilmente. Todos nuestros deseos, anhelos y acciones en el Astral mientras dormimos, también crean imágenes y es fácil en ejercicios de retrospección ver tales creaciones en el subconsciente así como comunicarlas a otras mentes, y son éstas escenas las que realmente se ven en las mal llamadas regresiones. 

La imaginación suele jugar malas pasadas a las gentes y éste es un ejemplo muy claro, del cual se valen de algunos que se creen muy avanzados para llenar de falsas ilusiones las mentes de los demás. 

Nadie que no sea clarividente verdadero puede contemplar sus encarnaciones anteriores a menos que haya tenido una o más vida sucesivas donde murió antes de los siete años y que tenga una memoria excelente. Lo demás, es una falacia, una fantasía mental. 

La visión clarividente solo es posible gracias a un elevado desarrollo espiritual al que únicamente tienen acceso los que viven realmente el Sendero de Perfección. Gracias a sucesivas vidas de rectitud y servicio desinteresado, se van desarrollando los éteres Lumínico y Reflector del cuerpo Etérico, asientos de la percepción y de la memoria, así como ciertos centros especiales y ciertos canales de los cuerpos Etérico y Astral. 

Entonces, de una manera espontánea, la visión de los mundos internos se va despertando por grados sucesivos que van del plano Etérico al Mundo del Pensamiento. La clarividencia en sus primeros grados es desarrollada después de la Primera Iniciación espiritual en una Orden de Misterios en los planos internos, y es el resultado de un entrenamiento espiritual arduo, y no un don otorgado por alguien. 

Los discípulos de las Ordenes de Misterios son llevados a ver la historia de la humanidad en el Éter Reflector y a comparar estos simples reflejos con la verdadera historia de la Memoria de la Naturaleza. Sólo entonces les es posible ver sus vidas pasadas, pero generalmente su desarrollo interno les ha llevado más allá de la vana curiosidad y tal vez se interesen más por ver otras cosas. 

Estos reales clarividentes nunca hacen demostraciones públicas de sus poderes por que han traspasado el límite del orgullo y no tratan jamás que los demás vean sus vidas pasadas o más bien de decirles como fueron porque saben que ésto no tiene ninguna utilidad. Si así lo fuera, la naturaleza ya nos habría dotado de la visión clarividente pues todo llega a un individuo cuando lo merece y necesita. Aquellos que pregonan ser clarividentes o que dicen poder hacer ver las vidas anteriores no son más que falsarios que 
se auto engañan y engañan a otros. El bien trabaja silencioso y no con ruido de trompeta. 

Los comúnmente llamados videntes, cuando lo son realmente, son seres que por procedimientos incorrectos realizados en estas o en otras vidas han logrado adquirir una conexión floja entre sus cuerpos Etérico y Físico, lo cual ha causado una alteración de ciertos centros Vitales los cuales giran en sentido inverso de como debieran hacerlo. Esta anomalía les permite ver pero únicamente en las confusas imágenes del Éter Reflector y nunca en la Memoria de la Naturaleza. Sus informaciones son igualmente confusas y por lo tanto dudosas, puesto que éstos seres no pueden gobernar su "facultad" en forma voluntaria. Sólo se colocan en actitud pasiva y esperan imágenes, las cuales llegan a ellos sin control alguno, provenientes no solo del Éter sino también en muchas ocasiones del inconsciente o de Artificiales, Elementales, Espíritus apegados a la Tierra, etc., quienes a menudo les hacen creer que son sus "guías o maestros". El clarividente verdadero, por el contrario, domina su facultad en forma voluntaria y ve lo que desea ver y cuando lo desea. 

Así, no es bueno para nadie estar a la cacería de aquellos que nos ofrecen la historia de nuestras vidas pasadas. A lo sumo serán videntes negativos con dudosas informaciones. La mayoría de las veces solo se trata de fanfarrones vendedores de ilusiones, estafadores o seres que viven una fantasía de auto-engaño porquenunca han podido distinguir el ver clarividentemente del imaginar o fantasear consciente o inconscientemente. Todo aquel que no haya llegado al discipulado en una Orden de Misterios o su equivalente, está completamente incapacitado para ver sus vidas anteriores y ningún dinero puede comprar el desarrollo necesario para alcanzar el poder de hacerlo.
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del libro  "El Misterio de la Vida:  Antes y después de la muerte"
José Vicente Ortiz Zárate

digitalizado por JMF12-2-15
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Nuestra Vida Futura - en you tbe -





Al llegar a este punto, el lector probablemente sabrá lo necesario para comprender que no es posible tampoco ver nuestra vida futura, pero el autor cree necesario aclararlo. Ningún ser humano viene a este mundo con una predestinación absoluta, de tal suerte que no existe en parte alguna un registro completo de nuestra futura existencia. Tan sólo existe en el Éter Reflector del cuerpo Etérico el Panorama de los principales acontecimientos que el Ego planeó antes de encarnar, en el Tercer Cielo. Este Panorama no contiene ningún detalle minucioso de la vida porque éstos solo se definen en cada segundo de la vida humana y están determinados por el libre albedrío y el poder de la Epigénesis. Además, a pesar del plan preestablecido, sabemos que un poderoso esfuerzo de la voluntad, en una vida dedicada al servicio y al desarrollo espiritual, un despertar de consciencia muy potente, puede llegar a transmutar el Karma y a posponer o apresurar el Darma. La potencialidad divina de cada ser es ilimitada y nadie que no sea una deidad puede prever todos los acontecimientos de una existencia humana en la Tierra. Los únicos que pueden consultar el panorama de sus vidas futuras son los clarividentes verdaderos, pero tampoco ellos pueden prever los probables cambios generados por el poder de la epigénesis. 

Todos los videntes negativos, cartománticos, palmistas, espiritistas, etc., solo pueden visualizar los vagos reflejos del Éter Reflector, y lo dicho al respecto en cuanto a las vidas pasadas es válido para el futuro destino. Tal vez, más que nadie, el verdadero astrólogo espiritual puede leer en el idioma de los astros algunos probables acontecimientos basado en el conocimiento de las causas sembradas que él puede obtener de una Carta Natal, pero tampoco el puede predecir el destino completamente. Ni el clarividente verdadero ni el astrólogo espiritual están dispuestos jamás a pronosticar la vida de nadie así que las informaciones que alguien pretenda darnos acerca de nuestro futuro vienen a ser dudosas, y pueden sugestionarnos de tal manera que aquello que nos fue anunciado nos suceda, porque hemos enfocado nuestra mente en esa dirección. Alguna que otra vez un hecho puede ser realmente predicho pero aún así, esto no da validez a los demás augurios del vidente negativo. Si nosotros somos conscientes de cada uno de nuestros actos y obramos en consecuencia con las Leyes Cósmicas podemos saber con seguridad que nos estamos labrando un buen destino. En caso contrario, debemos esperar la acción de la Ley de Consecuencia y un futuro lleno de obstáculos. 

Todo aquel que pretende predecir la vida futura de otro, a través del medio que sea, no es mas que un insensato cuya visión interior está realmente velada, no pudiendo captar nada que esté más allá de las confusas imágenes del Éter Reflector, o la mayoría de las veces más allá de su propia nariz. Solo Dios es el supremo conocedor de los destinos humanos. 

La predestinación sería un hecho posible y la predicción una ciencia exacta si solo fuéramos esclavos de la Ley de Causalidad, pero el maravilloso poder de la Epigénesis hace de la vida de cada ser humano un fantástica aventura evolutiva. 
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del libro  "El Misterio de la Vida:  Antes y después de la muerte"
José Vicente Ortiz Zárate

digitalizado por JMF12-2-15
en you tube, desde aquí

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La Muerte en Otros Reinos - en you tube -



Nuestra existencia en el plano terrestre es compartida con el mineral, el vegetal y el animal. Al primero de ellos se le considera inerte, lo cual resulta ser falso para el investigador espiritual quien descubre al observar con la visión interna que todas las cosas del universo están vivas. La vida que anima a éstos seres evoluciona a un ritmo más lento. El ciclo vital del mineral está asociado a los ciclos planetarios y sus transformaciones son imperceptibles para el hombre. Los minerales más avanzados que forman los cristales, nacen crecen y mueren en períodos de millones de años. Las estructuras materiales constituyen los cuerpos de Espíritus en evolución que han comenzado su diferenciación y desarrollo mucho tiempo después que nosotros. Actúan desde fuera de sus cuerpos, desde el interior de la Tierra, y su conciencia es equivalente a la del trance profundo. Constituyen colectividades agrupadas en torno de ciertos espíritus directrices pertenecientes a Jerarquías más elevadas llamadas Espíritus Grupo, haciendo parte de ellos. No son conscientes ni de la vida ni de la muerte en forma individual. 

El reino vegetal pertenece a una oleada de vida más adelantada que el mineral. Su consciencia es equivalente a la de sueños sin ensueños. El Espíritu del vegetal actúa desde afuera y pertenece también a un Espíritu colectivo agrupado en torno a una Jerarquía superior dentro de la cual se diferencia. Los Espíritus-Grupo de las plantas son algunos Ángeles rezagados quienes de esta manera compensan el tiempo perdido en su oleada de vida, y tratan de alcanzar el nivel de sus hermanos más avanzados. Los vegetales poseen cuerpo Físico y Etérico únicamente. Al morir, se rompe la conexión entre éstos y el Espíritu y las experiencias vividas son asimiladas por el Espíritu-Grupo quien las archiva, sacando de ellas la quinta esencia, para devolverla posteriormente al Espíritu vegetal cuando éste vuelva a diferenciarse en otra encarnación. Las plantas no son conscientes de la muerte. Por no poseer cuerpo Astral están carentes de sufrimientos emocionales y no son responsables ante la Ley de Consecuencia. 

El reino animal también es dirigido por Espíritus-Grupo, los cuales son cierta clase de Arcángeles rezagados, quienes prestan esta ayuda para alcanzar a sus contemporáneos. El animal tiene cuerpo Físico, Etérico y Emocional, y es capaz de experimentar el sufrimiento pero sin ser responsable ante la Ley del Karma por sus actos. Su nivel de sensibilidad los hace sentir la muerte, aunque no son completamente conscientes de ella, pues su consciencia pictórica es equivalente a la del sueño con ensueños. Sin embargo, el animal es un ser muy sensible a quien sólo le falta el eslabón de la mente para alcanzar a la Jerarquía Humana. Al morir va al plano Astral y las experiencias de su vida son procesadas por el Espíritu Colectivo de cada especie, para ser devueltas a cada Ego animal cuando encarne nuevamente. En la actualidad, los animales tienen muchas reencarnaciones en forma rápida debido a la matanza cruel a que son sometidos por los humanos por deporte, por contaminación o para alimentarse. La creencia de que el hombre necesita el alimento animal para sobrevivir es una falsedad demostrada actualmente por los millones de personas vegetarianas que habitan el planeta. Tal superstición causa la muerte de cientos de miles de animales diariamente, en condiciones muy crueles, lo cual hace que el mundo del deseo circundante se llene de emociones bajas de odio, resentimiento y venganza que ellos experimentan cuando son sacrificados. El animal es un ser que realmente siente y su nivel de conciencia es suficientemente alto como para que su ciclo vital sea respetado. Un gran Karma está siendo constantemente acumulado por la humanidad carnívora por este asesinato continuo de criaturas indefensas, pues el aniquilamiento de uno de estos seres es considerado como una grave falta ante la Ley Cósmica. 

El hombre carnívoro, aunque no mate directamente al animal es copartícipe del acto e igualmente reo, pues no es una verdadera necesidad humana el alimentarse de los cadáveres de estos hermanos menores. Por el contrario, el consumo de carnes es nocivo para la salud física, emocional y espiritual. Quien haya visto la angustia, la tristeza y el sentimiento de injusticia reflejados en la mirada del animal que va a ser sacrificado, podrá percibir que es un ser verdaderamente sensible en alto grado al dolor y al sufrimiento. 

La muerte es un proceso de transformación que es común a todos los reinos del planeta aunque el grado de conciencia que se experimenta en tal vivencia es muy diferente entre unos y otros. Sólo el hombre pasa por una vida purgatorial y celestial. Los demás seres van inconscientemente a los mundos internos en la etapa postmortem pero también las experiencias de cada encarnación son muy valiosas para ellos y constituyen la base de su propia evolución.
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del libro  "El Misterio de la Vida:  Antes y después de la muerte"
José Vicente Ortiz Zárate

digitalizado por JMF12-2-15
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